
El objetivo del póker, claro está, es obtener la mano ganadora, es decir, juego superior al que tengan nuestros rivales, y así quedarnos con el dinero que mano a mano se acumula en el pozo conformando lo que se denomina bote.
Antes incluso de que el juego comience cada uno de los jugadores que esté sentado en la mesa del juego de póker deberá poner una apuesta para poder tomar participación en la mano. El bote que se forme se colocará en el centro de la mesa y será el eje en torno al cual se muevan los sueños, los deseos y las aspiraciones de todos los jugadores que lo rodean.
Luego, lo que vendrá será que se repartirán cartas. Aquí habrá diferencias de acuerdo a qué versión de póker sea la que nos convoca.
Si estamos jugando a la más tradicional versión del póker, al cual en los sitios de casino online se lo suele llamar five card draw póker, se repartirán 5 cartas en mano a cada uno de los jugadores.
Estos, de acuerdo a su propio criterio seleccionarán qué cartas desean quedarse y cuáles son las que prefieren descartar. Antes del descarte, sin embargo, se repetirá una ronda de apuestas, la cual se basará en las percepciones de cada uno acerca del potencial de su propia mano. Hecho el descarte, cada jugador recibirá tantas cartas nuevas como se haya decidido descartar.
Un jugador que ha debido deshacerse de mucha cartas, siempre dará a sus rivales la impresión de que finalmente es muy poco lo que tiene en mano, por lo que posiblemente, de recibir ahora un buen juego, puede aprovechar esa ventaja y hacerles creer al resto que realmente no ha sido beneficiado.





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