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Las tragaperras son, sin dudas, de todos los juegos de apuestas en los que podemos participar en un casino, el más fácil de aprender. Jugar en ellas es muy sencillo, realmente, pero aun así son verdaderamente divertidas. Esta combinación entre sencillez y entretenimiento ha convertido a las tragaperras en uno de los juegos de apuestas más populares que podamos encontrar en un casino.
En los últimos años, el nacimiento de los sitios de apuestas online ha hecho posible que muchos aficionados a las apuestas en el juego de las tragaperras, pudieran ahora tomar parte en tragaperras online. Las tragaperras online no han tenidos mayor inconveniente para instalarse en el gusto de los apostadores como uno de los juegos de casinos online preferidos.
Cuando apostamos en una tragaperras, siempre debemos saber que el destino de nuestra apuesta está supeditado únicamente al azar. Para ganar debemos obtener una combinación ganadora, lo cual solamente es posible si contamos con la suficiente suerte como para hacerlo. Pero hay algunas acciones que podemos realizar para incrementar nuestras posibilidades de tener éxito en este apasionante juego de azar. Por ejemplo, apostar el máximo disponible en cada tragaperras, sobre todo cuando estamos jugando en las denominadas tragaperras progresivas.
A lo largo de la historia de este juego de apuestas, han surgido también otros trucos que los aficionados a apostar en las tragaperras obedecían ciegamente, pero lo cierto es que no se trató más que de mitos, que no tenían una incidencia real en el resultado que se pudiera, a fin de cuentas, obtener.

Son muchos los amantes que existen en el mundo de las apuestas en línea del tradicional y apasionante juego de casino tragaperras. Lo más curioso es que a pesar de la simplicidad que caracteriza a las tragaperras, la gran mayoría de los fanáticos que apuestas en ella son por lo general partidarios de elaborados juegos de estrategias, también llamados muchas veces en el circuito del casino, juegos de habilidad.
Las tragaperras, como todos sabemos, tanto en sus versiones para hacer apuestas en casino físicos tradicionales como en lasque podemos encontrar en los sitios de apuestas en línea, son unánimemente consideradas un juego de suerte.
Ganar en una tragaperras, se supone, depende únicamente del azar, y no hay mucho que el propio aficionado a las apuestas pueda hacer por elevar sus probabilidades de dar con una victoria en este juego. Las tragaperras honran el concepto juego de azar.
Le son absolutamente fieles y no se desvían siquiera un ápice de esa consigna, pues es al azar a lo que se supone que apostamos cuando jugamos precisamente a un juego de azar.
Sin embargo, siempre se han mencionado algunos trucos como formas de mejorar las chances de ganar al momento de apostar en una tragaperras. Muchos de los participantes de los actuales torneos de tragaperras en línea suelen poner en práctica algunos de los más conocidos trucos para tragaperras.
Lo cierto es que, al fin y al cabo, más allá de la aplicación de ciertas técnicas, todo en las tragaperras parece estar sujeto a los designios del azar.

Además de la estrategia de juego porcentual, hay otras estrategias de juego factibles de ser aplicadas cuando se va a participar de una sesión de apuestas en el tradicional juego de casinos dado en llamar máquinas tragaperras.
Nadie puede negar que las tragaperras han sido uno de los juegos más populares y divertidos de los casinos durante los últimos 40 años, y que parte de su encanto radica en lo impredecible que resulta todo cada vez que uno se sienta a hacer apuestas frente a la máquina durante un largo tiempo, esperando que llegue el momento justo en que la suerte golpea a nuestra puerta.
Pero, tal como aprendimos con la estrategia de juego porcentual, incluso en las tragaperras la suerte debe ser ayudada, y parte de ese trabajo que le corresponde al jugador es poder tener la capacidad de elegir bien en qué tragaperras apostar.
Otra estrategia de juego diferente, plantea que para tener suerte en las tragaperras es necesario saber actuar con decisión y ser arriesgados. Esta estrategia involucra apostar muy fuerte en cada mano, intentando ganar no un premio gordo, sino un premio intermedio, el cual, estimulado por la cantidad de fichas que se pone en juego, pueda llegar a estar valuado también en una forma importante.
Es una estrategia muy arriesgada, pero quienes la practican, predican que no hay mejor forma de hacer apuestas en las tragaperras que no sea arriesgando el máximo, pues así se está sobrevaluando los premios y cualquier ganancia que se obtiene se transforma en un gran premio.

No fue hace mucho tiempo que las máquinas tragaperras sufrieron un cambio drástico en su funcionamiento y comenzaron a operar de un modo similar, idéntico, de hecho, en el aspecto formal, pero con un soporte tecnológico renovado, revolucionariamente distinto (como ha sucedido con tantos juegos y demás artefactos que forman parte de nuestra cultura).
Pero si fuéramos capaces de volver un poco en el tiempo, no tardaríamos nada en comprobar que el mecanismo con el que funcionaban las máquinas tragaperras era perfectamente mecánico. Para hacer apuestas en ellas uno, al igual que ahora, debía insertar la moneda correspondiente, en la ranura específicamente diseñada para ello.
Hasta aquí no debería haber mayores diferencias. La palanca, que se ha mantenido en algunos casos pero que en otros se ha substituido por un botón, en ese entonces era infaltable.
Y el mecanismo de los rodillos, que ahora es meramente simulada por pantallas de lcd, en aquel entonces operaba con una ruedas que llevaban impresas cada uno de los símbolos que luego intentábamos combinar con suficiente buena suerte como para que la apuesta que habíamos hecho de apenas unos centavos se convirtiera en una buena suma de dinero.
Por supuesto que, tal cual sucede en la actualidad, la mayoría de los premios no nos hacían ricos ni muchos menos, pero servían como para darnos un grato momento. De tanto en tanto, de cualquier modo, podíamos escuchar el glorioso momento de las monedas acumulándose en el tacho de algún afortunado que había cobrado un premio importante.

El mayor premio que la historia de los casinos del Estado de la Florida, ubicado en el extremo sureste de los Estados Unidos de América, fue ganado por una mujer quien, hasta el momento de alzarse con el impresionante premio, se desempeñaba como asistente en cuestiones de salud. Paulette Miles es el nombre de esta mujer de 48 años a la cual un golpe de suerte le devolvió toda la gracia a su vida, regando su vida con billetes.
La afortunada ganadora obtuvo el premio en circunstancias en que se encontraba haciendo apuestas en una máquina tragaperras. Al encontrarse en la última instancia de un jackpot progresivo, la suerte la sorprendió de pronto y el premio mayor fue solo de ella.
El casino en el que jugaba Paulette se llama Seminole Coconut Creek Casino. Y el premio con el que se alzó alcanzó una cifra de un millón cien mil dólares.
Al ser una persona abocada a la religión, de profundas convicciones, le atribuyó su repentina suerte al todopoderoso, con quien dijo tener un lazo estrecho, y de quien afirmó que siempre tenía cosas buenas que ofrecerle a ella y a su familia, incluyendo de ese modo esta nueva fortuna de la que dispone en su cuenta bancaria a un acto de Dios.
Al estar las máquinas interconectadas, el jackpot de la máquina en la que Paulette se encontraba jugando pudo expander las fronteras de su límite, y otorgarle semejante premio por las apuestas que habían estado recibiendo tanto esa máquina como las otras que estaban en conexión.

Además de la tragaperras convencional de tres rodillos y la tragaperras con jackpot progresivo, este verdadero clásico de los casinos y las apuestas, nos honra con la existencia de otros brillantes exponentes, miembros de su familia.
Un tercer tipo de tragaperras podemos encontrarlo en las tragaperras con juego de bonificación. A partir de la obtención de determinadas combinaciones de símbolos posibilitada por el azar de los rodillos, estas tragaperras permiten que tenga comienza una ronda especial que se juega bonificada.
En ella hay posibilidad de obtener premios especiales, todo de una manera que para el jugador no resulta onerosa en absoluto, pues se ganó con su apuesta primera una bonificación especial que incluye la participación sin riesgo de ningún tipo en una ronda especial.
Es necesario indicar que en muchas máquinas tragaperras se vuelve necesario, para poder acceder a participar en la ronda especial bonificada, estar jugando con el máximo valor posible de la apuesta. De lo contrario, la posibilidad queda directamente descartada.
Hay un cuarto tipo de tragaperras. Es la tragaperras de cinco líneas. En estas máquinas tragaperras, el jugador debe hacer cierta especificación respecto de la línea de pago. Debe indicar cuáles serán las que constituirán las tres por las que él apostará, introduciendo una complejidad que multiplica la aleatoriedad que ya caracterizaba al juego, reduciendo las posibilidades estratégicas de operar sobre dicho azar a partir de un análisis profundo de las apuestas que van a realizarse.
Un quinto tipo de tragaperras es la tragaperras de líneas múltiples. En este caso el número de líneas supera las cinco, llegando hasta ocho o nueve dicha cifra.

El primer tipo de tragaperras, tal como consignamos en el artículo anterior, que daba inicio a esta serie de consideraciones sobre las tragaperras, entendidas estas como uno de los principales referentes dentro de los juegos de apuestas de los casinos modernos, está constituido por las tragaperras convencionales de tres carretes.
En estas tragaperras el jugador debe hacer una determinada apuestas, cuya mínima expresión, su mínimo valor, estará indicado por la propia máquina de acuerdo a las consideraciones de la dirección del casino, y habrá también una tabla de pago que cualquier jugador podrá observar junto a la máquina.
De acuerdo a lo que resulte en suerte tras el giro de los rodillos, habrá un determinado pago que ya habrá estado establecido en la tabla de pago mencionada. Un segundo tipo de máquina tragaperras es la que ostenta un jackpot progresivo, lo cual, instantáneamente, las convierte en un equipo mucho más requerido y tentador, para todos los amantes de las apuestas y las tragaperras.
Cuando hablamos de un jackpot progresivo, estamos haciendo mención a que de cada apuesta que se realiza en esa máquina, hay una pequeña fracción que va a ser destinada a una especie de fondo común. Un bote, como se diría. Ese bote va engrosándose poco a poco por las apuestas que se realizan en la máquina. Ese desarrollo del incremento gradual, justica la progresión implicada en el nombre de estas tragaperras.
Una determinada combinación de los rodillos habilitará que el apostador se haya hecho acreedor del jackpot, honor que se consigue, por lo general, utilizando la apuesta máxima.

Decíamos en el artículo previo que al ser prácticamente nulo el componente humano en las máquinas tragaperras, el cual de cualquier modo siempre está presente directa o indirectamente en todos los juegos de casino y también en este, la posibilidad de aplicar estrategias que generen una variación en las probabilidades implicadas en este juego son también realmente muy escasas. Eso es lo que parecería en una primera impresión y un análisis más profundo también lo confirma.
Una información que ha siempre circulado en todos los casinos del mundo a la velocidad de la luz, o casi, es que hay máquinas tragaperras con diferentes probabilidades de pago. La realidad es que no es posible saber de antemano si esto es así o no. La forma en que una máquina tragaperras designa ganadora o perdedora a una jugada parece estar sujeta al más puro azar.
¿Pero qué probabilidades hay de ganar o perder cada vez que insertamos una moneda y tiramos de la palanca o apretamos el botón que da inicio al giro frenético de los rodillos en los que se jugará nuestra suerte? Si es cierto que hay máquinas diferentes y pagos diferentes, entonces la cuestión debería ser tan sencilla como sentarse a esperar en qué zona están las mejores máquinas de cada casino y luego ir a jugar en ellas.
Pero incluso el mito, en este caso, va acompañado de una razón para desistir, pues también se dice que los casinos introducen estas máquinas en lugares inhóspitos, en sitios que nadie desearía sentarse a jugar, o al menos no pensarían que se trataría de una máquina cargada. Intercaladas entre las máquinas normales, estas máquinas extraordinarias pasarían desapercibidas.

Continuamos entonces analizando esta cuestión de las probabilidades en todos los juegos de casino y en particular en las máquinas tragaperras. Habíamos indicado que en cada juego hay una muy pequeña ventaja probabilística que el casino se reserva y que recibe el nombre de margen de la casa. Para interpretar ese margen, que generalmente oscila entre un 2% y un 5% habíamos utilizado el ejemplo de la ruleta.
Ya sea una ruleta en línea o una ruleta ubicada en un casino real, la americana permite un margen de la casa mayor que la ruleta francesa, por la simple inclusión del doble cero. Una vez establecido esto, introduzcámonos directamente en el análisis de probabilidades que revisten las máquinas tragaperras, las cuales en la mayoría de los casinos del mundo reciben el nombre de slots.
Sabemos que en las máquinas slots o tragaperras, el componente humano es menor que en muchos otros juegos. Uno pensaría que la estrategia no tiene razón de ser en un juego de este estilo. Es algo perfectamente conocido entre los jugadores de casino que la aplicación de una estrategia correcta en el black jack reduce a una expresión mínima, realmente muy pequeña, al margen de la casa que el casino se reserva en ese juego.
Se habla de una cifra cercana al 0,5%. Posiblemente no haya otro juego en el que sea posible bajar tanto ese número. En las máquinas slots no vemos posible hacer uso de una estrategia que nos permita hacer esa reducción, por lo que todo quedaría sumido a la más pura suerte.

Una mirada apresurada y un poco desconfiada puede suponer que jugar en una máquina tragaperras, mundialmente denominadas slots, es solo depositar una moneda tras otra y ver nuestra suerte pasar ante nuestros ojos. Si nos acompañó, posiblemente estemos recogiendo muchísimas monedas que empezarán a ser expulsadas con violencia por la máquina, y si acaso la suerte nos fue esquiva, habremos perdido algunos euros.
Los más fanáticos de este juego, en realidad, desconfían de ese postulado y sugieren que las máquinas tragaperras son mucho más que eso. Incluso se atreven a predicar algunas puntos interesantes sobre los cuales se debe poner atención para procurar incrementar las posibilidades de acceder a una victoria sonante en las tragaperras.
Aquí hemos recopilado algunos consejos que estos amigos del azar han ido esgrimiendo a lo largo de los años que llevan teniendo preferencia por este singular juego.
Veamos. Se dice en primer lugar que lo que uno debe hacer antes que ninguna otra cosa, al momento de disponerse a jugar en una máquina tragaperras, es ojear los alrededores. Estudiar el ambiente. Divisar los nichos que ofrece el sitio en el que estamos a punto de comenzar a apostar. Todos los casinos cuentan con muchísimas máquinas tragaperras y no son todas idénticas entre sí. Las hay de muchas clases, colores y tamaños.
Siempre es preferible jugar en una máquina tragaperras (ya sea que estemos jugando en un casino online o un casino real) que tenga pagos progresivos. Jackpots progresivos. Hacen de la máquina en la que se encuentran un sitio mucho más tentador.




