mano poker1 450x300 El Póker Favorece Actividad Intelectual

El médico Juan Zubirí concedió una entrevista en la que habló, entre otras cuestiones, de las bastas bondades aún no descubiertas del póker. El juego permite desarrollar el cerebro, músculo que, como capitán del barco, debe estar lúcido y ágil en todo momento. Según el experto, el póker no sólo ayuda a evitar el deterioro cognitivo, sino que también representa un desafío para facultades igualmente fundamentales.

La capacidad de controlar emociones frustrantes, mantener la calma y la brillantez aún bajo situaciones de alta presión y concentrar todos nuestros sentidos durante un tiempo prolongado son algunos de los beneficios poco conocidos o pasados de alto de este popular juego. Zubirí explica que, pese a que el póker se ha vuelto una actividad masiva, pocas personas pueden ser consideradas, dentro del ámbito, como “profesionales”.

Para el especialista esta categoría sólo está reservada para aquellos que tienen una dedicación exclusiva y cuyo único ingreso depende de las buenas partidas que le toquen en mérito. Decimos en mérito y no en suerte, porque Zubirí descree del azar en cuestiones de póker. Declara que no hay destino de éxito que se le resista a un jugador ávido del esfuerzo, la sensatez y la perseverancia.

La llave para consagrarnos a la victoria en este deporte, como en cualquier otro, consiste en voluntad. Pero además de un fuerte brío necesitamos poseer entereza emocional: leer signos, gestos, posturas, miradas. No hay magia para ser un ganador, la única condición es tener la paciencia y el tiempo que el desarrollo intelectual requiere.

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Las noticias de los periódicos y los portales informativos de todo el planeta han venido en el último tiempo dando cuenta de una realidad cada vez más cotidiana. El mundo del póker ha trascendido largamente la frontera en la que estaba recluido, condenado a ser una práctica exclusiva para jugadores híper especializados. Hoy es un deporte al alcance de cualquiera que se disponga a acercarse a él.

Es así que muchos famosos han emprendido la misión de ser partícipes activos de la actividad profesional del póker. Aún cuando sus carreras circulen por rumbos distintos, confluyen en el apasionamiento por un deporte que cada vez resulta más convocante, dispuesto a dar una calurosa acogida a todo aquél que decida iniciar la dichosa andanza.

Desde hace varios años el ex tenista Boris Becker ha declarado su ferviente afición al póker, compitiendo periódicamente en torneos y convirtiéndose en la cara visible de muchas producciones publicitarias montadas para promocionar la disciplina.

También al jugador de los Los Angeles Lakers, último campeón de la NBA, Jordan Farmer es posible reconocerlo en torneos intentando trascender las instancias eliminatorias. Recientemente ha figurado inscripto para algunas series de la WSOP.

Algo parecido sucede con el siempre polémico Raymond Domenech, entrenador del seleccionado francés de fútbol.

Todos comparten un sueño común. Su ilusión es integrar la ansiada mesa final de un gran torneo.

No solo es el dinero lo que los mueve. Es también la adrenalina que se respira en un ámbito en el que la competencia más feroz se encuentra en estado puro.