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Tal como explicamos en el artículo anterior, la falacia del jugador o falacia de la apuesta, pareciera poner en riesgo la credibilidad de muchos sistemas de apuestas. Analicemos en primer lugar el caso del sistema de apuestas martingala, uno de los típicos sistemas que parecieran juzgar que mientras más se repite un determinado suceso, más improbable es que vuelva una vez más a repetirse.
El sistema martingala indica que se debe comenzar a apostando a alguna de las suertes simples. Tomemos como ejemplo que se apuesta a impar. Se apuesta una ficha a impar. Si sale par, se vuelve a apostar a impar pero esta vez se duplica la apuesta. Es decir que en vez de apostar una ficha, se colocan en concepto de apuesta dos fichas. Si volviera a salir par, se vuelve a duplicar, y así cada vez que se está frente a un fallo.
Según nos indica la falacia del jugador, ante cada nueva jugada, par e impar vuelven a tener la misma probabilidad de salir. Por lo que par podría estar saliendo una buena cantidad de tiros en forma consecutiva, sin que nuestra apuesta dé resultado.
Ahora bien, lo cierto es que, tal como todos sabemos, tarde o temprano saldrá impar. Por algo los casinos han debido instaurar un límite de apuestas máximo en la ruleta. Con esa medida se impidió que el jugador logre duplicar la cantidad suficiente de veces como para hacer efectiva la aplicación del sistema martingala.
A las leyes matemáticas hay que observarlas con un ojo crítico.

La falacia del juego es un principio teórico matemático, discutible por cierto, según el cual muchos de los sistemas de apuestas más populares que se utilizan en los diferentes juegos de azar que conocemos, están fundados en un razonamiento falaz. Este razonamiento inválido sería el suponer que los hechos pasados afectan la probabilidad de los hechos que van a producirse en el futuro.
Según la falacia del jugador, en inglés denominada gambling fallacy (por lo cual la traducción exacta no sería falacia del jugador sino falacia de la apuesta), si en una mesa de ruleta comienzan a salir repetidamente números rojos, eso no indica que ante cada nueva rojo que sale aumente la probabilidad de que el número siguiente sea negra. La ruleta es un sistema aleatorio simple con reposición, lo cual indica que ante cada nueva instancia en el que se sortea un resultado, todos los números tienen idéntica probabilidad de salir.
Sabemos muy bien que muchos sistemas de apuestas se basan en una lógica parecida y parecieran, de acuerdo a lo que reza la falacia del jugador, poner en riesgo su seriedad. Sin embargo, sabemos también que sí es posible establecer, antes de comenzar a jugar, la probabilidad de que el número rojo salga cuatro veces seguidas. Esta probabilidad es muy baja.
Se calcula multiplicando la probabilidad individual tantas veces como tiradas consecutivas queremos averiguar. Si concedemos que la probabilidad de que salga un número rojo es 0,5 (en realidad es un poco menos) y queremos averiguar la probabilidad de que salgan dos rojos consecutivos, entonces multiplicamos 0,5 x 0,5. Este dato reanima a los que toman en cuenta estas cuestiones para decidir su sistema de apuestas.

El sistema de apuestas colectivo tiene dos partes. Hemos descripto la primera que consta de tres pasos. Un primer paso en el que hemos apostado a diez números y una ficha a cada uno de ellos, un segundo paso en el que incluimos un número más y sus cuatro vecinos (por lo que estaríamos apostando a quince números y una ficha a cada una de ellas) y un tercer paso en el que incluimos un cuatro número, sus cuatro vecinos, y duplicamos el monto de la apuesta que colocamos en cada número.
Si acaso concluidos estos tres pasos, en los que se apostó a en total 75 fichas, no se logró ningún acierto, el sistema prevé un cambio de perspectiva. Deben apostarse un pleno al último número y a sus cuatro vecinos, y únicamente a esos números, sin incluir ahora ninguno de los números que estaban incluidos en las apuestas precedentes.
La segunda parte de este sistema interpreta que dada la particularidad del juego de ruleta, es muy probable que llegados a esta instancia aumenten considerablemente las probabilidades, a favor de los números vecinos al último número ganador. Entonces deben apostarse quince fichas a cada uno de los números nuevos. Quince al último ganador y quince a cada uno de los cuatro vecinos.
Si no hay acierto, apostamos a favor ahora del nuevo último ganador y de sus vecinos, pero aumentamos el número de fichas: en lugar de apostar quince ahora deberemos colocar veinte en cada una de las apuestas que realizamos.

Llegamos al punto de indicar de un modo claro y preciso cuáles eran las grandes virtudes que podíamos enumerar en relación con este sistema de apuestas dado en llamar CPT: su gran capacidad para cubrir un espectro amplio de la totalidad del paño de la ruleta.
Siendo que al apostar simultáneamente a menor y a tercera docena se cubren a un solo tiempo 30 de los 36 números que tiene la ruleta, sin contar el cero y el doble cero (este último, recordemos, solo está presente en la versión americana de la ruleta, estando por ende ausente en la versión europea de la misma).
Entonces, hemos dicho que con solo dos apuestas puestas las dos al mismo tiempo cubrimos 30 números. Pero para que nuestra estrategia sea realmente valiosa, hace falta ajustar los montos que se realizan en cada una de estas dos apuestas. Por un lado debemos considerar que la apuesta a menor se paga 1 a 1.
Es decir que por cada una de las fichas que apostamos, en el caso de que nuestra apuesta sea exitosa, el casino nos pagará una ficha, además de que nos permitirá conservar la ficha que habíamos utilizado para hacer nuestra apuesta.
Por otro lado, sabemos también que las apuestas que se realizan a docena, así como también sucede con las apuestas que se hacen a columna, se pagan en una proporción de 2 a 1: apostamos una ficha y, si ganamos, conservamos nuestra ficha y tendremos, además, dos fichas más.
Estas dos simples cuestiones bastan para establecer el criterio, el cual detallaremos en la próxima entrega.

Hay distintos tipos de estrategias para hacer apuestas en la ruleta. Una de ellas, reconocida por muchos analistas de casinos y ruletas como una estrategia muy efectiva para intentar generar ganancias en forma rápida, es la estrategia CPT.
El mérito de esta estrategia de apuestas para ruleta es el hecho de que permite cubrir con las fichas que el jugador dispone para hacer sus apuestas, una porción importante del paño de la ruleta, generando de ese modo una inclinación de las probabilidades, ante cada lanzamiento de la bolilla que efectúa el amigo croupier, en favor del propio apostador, una cuestión que, tal como veremos, resulta óptima si una quiere obtener una interesante ganancia a partir de sus apuestas, en un período de tiempo que no se extienda durante un lapso demasiado prolongado.
El sistema de apuestas CPT propone lo siguiente: se deben realizar simultáneamente dos apuestas. Una de las apuestas que hagamos debe estar colocada en el casillero de la ruleta que indica a menor, por lo que tal como todos sabemos, estaremos con esa ficha cubriendo los números que van desde el 1 hasta el 18. La otra apuesta que debemos realizar es a la tercera docena. Esto último implica que con esta segunda apuesta cubrimos los números comprendidos entre el 25 y el 36.
El sistema entonces comienza así como acabamos de describir. Apostamos a menor y a la primera docena, pero ello no acaba allí. Debemos considerar también cómo son los pagos en cada una de estas apuestas, para saber cuáles son los montos que debemos apostar a cada una.

Cuando uno hace apuestas en un juego de casino, debe considerar, en ese exacto momento, una serie de cuestiones que, bien abordadas, le harán poder sacar una ventaja, respecto de otros apostadores, en su participación en un juego de azar.
Todos hemos oído mucho, es sabido, de las estrategias para hacer apuestas en la ruleta. Sin embargo, a pesar de la enorme cantidad de estrategias que existen, muchas de ellas contruidas en rededor de sistemas matemáticos bien definidos y fundamentados que logran de manera real y comprobable incrementar las probabilidades de un jugador que hace apuestas en este juego.
Muchas personas aún prefieren que su participación en la ruleta esté fundamentalmente guiada por los pálpitos, las intuiciones o los impulsos, como si acaso algún instinto de supervivencia o pulsión, si es que queremos ponernos más psicoanalíticos, pudiera orientarnos en las tierras del azar y las probabilidades.
Algo está claro. Al azar solo se lo entiende y, más aún, sólo se lo puede vencer, a través de la razón. Y por iluminista que suene esta manera de interpretar las apuestas, debemos insistir sobre ello.
Claro está que hay muchos jugadores de casino que hacen de las apuestas no más que un pasatiempos, por lo que perder algunos euros cada vez que asisten a un casino o visitan un sitio de apuestas online no les parece mal.
Pero otros aficionados a las apuestas, por el contrario, odian perder, y cada vez que se retiran del juego con algún tipo de déficit, eso les resulta más caro en materia anímica que en el terreno financiero.
Por ello, para este segundo tipo de aficionado a las apuestas, recomendamso la utilización de estrategias inteligentes al momento de apostar.

Muchos jugadores, cuando acuden a un casino a jugar a la ruleta, se plantean una duda como la siguiente. Si uno juega un pleno en el juego de casino ruleta y acierta, la banca le pagará 35 veces su apuesta. Además, le permitirá retener la ficha que había apostado en primer lugar. Si apuesta una ficha a semi pleno o a caballo, entre dos números, y la apuesta resulta también acertada, la banca le pagará al jugar 17 veces lo apostado y le permitirá, al mismo tiempo, conservar la ficha.
La duda que se les plantea entonces a algunos de nuestros amigos jugadores de casino es la siguiente: si el juego es perfectamente justo y equilibrado, cómo puede ser que el casino no pague exactamente la mitad por una apuesta que tiene solo el doble de probabilidades de resultar acertada (recordemos que si se paga 35 a un pleno, la mitad a un semipleno debería ser 17,5, y dicha apuesta solo se paga 17 veces lo apostado).
Pero el razonamiento que nuestros hipotéticos amigos siguen, y que en efecto es común a muchos jugadores de casino, frecuentes asistentes a estos centros de apuestas, es incorrecto.
En realidad, se entenderá mejor con el siguiente ejemplo. Si apuesto 10 euros a caballo del número 7 y el número 8, es equivalente a si apuesto 5 euros a sendos plenos.
Veamos. Si sale cualquiera de los dos números y aposté el semi pleno, ganaré 170 euros, y mantendré los 10 apostados. Es decir, tendré 180 euros ahora. Si apuesto los dos plenos por separado, y sale alguno de los dos números, ganaré 175 euros, pero mantendré solo 5 de los 10 euros apostados, por lo que también me quedaré con 180 euros.

Además del la estrategia de apuestas rápidas llamada 35 plenos, de la cual hemos dado una visión sintética ero clara en el artículo previo, hay otros sistemas de apuestas que buscan el mismo efecto: buscar una ganancia en forma rápida y efectiva.
En esta ocasión nos referimos al sistema de apuestas para ruleta en contra de columnas y docenas repetidas.
Para utilizar esta sistema de apuestas, el cual por cierta demuestra mucha flexibilidad y capacidad de adaptación a diferentes estilos de apostadores, hace falta repentización y espontaneidad.
Un estrategia de apuestas como la de apostar en contra de la repetición de columnas y docenas requiere de ese tipo de cualidades por parte del jugador de casinos que haya decidido utilizarla, pues solo se trata de una mera guía de acciones a tomar, la cual se sustenta sobre la ley del equilibrio, uno de los principios teóricos más utilizados por los sistemistas de ruleta.
La ley del equilibrio nos dice que a la larga, los resultados tienden a equilibrarse entre las distintas opciones de la ruleta. Por tanto, habrá entonces a lo largo de un día, aproximadamente la misma cantidad de primeras, segundas y terceras columnas que hayan salido. Lo mismo para las docenas.
Entonces, este sistema nos indica que si comprobamos que durante un par de jugadas salen en forma consecutivas dos números que pertenecen a una misma columna, o a una misma docena, es una buena idea apostar enseguida por las dos columnas o por las dos docenas opuestas, puesto que habrán incrementado sus probabilidades de resultar elegidas en el tiro siguiente.

La estrategia que estamos explicando, entonces, se funda en el mencionado principio de los grandes números. Si hay algunos sectores de la ruleta que se están viendo beneficiados en detrimento de otros, por un ciclo corto de tiempo, si consideramos un plazo de tiempo más largo, sin embargo, ello debería revertirse, puesto que como la ley de los grandes números nos indica.
Cada número tiene idénticas probabilidades de ser escogido a la de los otros, por lo que los que hayan salidos menos, deberán compensar la cantidad de veces que han salido los que han resultado elegidos más veces.
Esto es azar puro. En ciclos cortos puede haber desequilibrios. Pero en ciclos largos todo tiende a un equilibrio estadístico y probabilístico. El sistema de apuestas internas que estamos abordando, entonces, busca capitalizar esta concepción del juego de ruleta, para brindarle al apostador, elementos que le lleven a ganar dinero a través de apuestas sistematizadas y con fundamento teórico.
Una vez que hicimos las seis columnas y que comenzamos a anotar la cantidad de veces que aparece cada una, para luego disponernos a apostar por la que haya aparecido menos veces, con la esperanza de que el azar lleve a una compensación de los resultados, tenemos que alistarnos para una serie de pasos que aún restan ser cumplidos.
Según nuestro sistema, bastará con que hayan salido todas las columnas menos una. Incluso alguna puede haber salido más de una vez. Lo importante es comenzar a apostar por aquella que aún no ha sido favorecida. Si luego de haber esperado cinco rondas en las que apostamos por esos números no hemos sido bendecidos con la suerte de ganar, entonces debemos duplicar el monto de los plenos.

La ley de los grandes números es un principio teórico de la estadística. Ella sugiere que en el largo plazo ciertos sucesos se producirán con la frecuencia que probabilísticamente tengan para hacerlo.
Si aplicamos la ley de los grande números a la ruleta entonces podremos articular determinadas apuestas para hacer valer lo que la teoría nos sugiere en un sistema que nos lleve a poder sostener un ritmo de ganancias que se edifique sobre el terreno firme de la estadística y la probabilística.
El sistema de apuestas internas de ruleta que estamos analizando se funda, al igual que muchos otros sistemas de apuestas de casino, en el principio estadístico de la ley de los grandes números.
Ella nos dice que en el caso particular de la ruleta, si esperamos un tiempo prudencial y dejamos pasar una buena cantidad de resultados, al hacer la cuenta, podremos comprobar que cada uno de los números de la ruleta, a no ser que ella se encuentre sesgada por algún defecto mecánico, tenderá a haber aparecido una cantidad de veces que puede reducirse a la proporción 1 en 37 (o 1 en 38 si se trata de una ruleta americana).
Ello será así por el simple hecho de que hay 37 posibilidades. Cada casillero en la rueda de ruleta tiene la misma probabilidad de resultar escogido por la bolilla que los demás. Hay 37 casilleros. Entonces cada número tiene una probabilidad de salir equivalente a 1 a 38.
Si tomamos el plazo largo, entonces, cada uno de los números habrá salido aproximadamente la misma cantidad de veces que los otros.




