Si de buscar a la mejor jugadora de póker del mundo se trata, la respuesta es sabida: la respuesta es Leo Margets. La bella joven, nacida en Barcelona, ha cambiado una vida de licenciada en economía por el profesionalismo en el póker. Así fue que dejó su trabajo en una empresa, para dedicarse de lleno a la que había devenido su nueva vocación.

Pero su vida no acaba allí. Leo habla varios idiomas, disfruta estudiar, gusta de correr maratones y el juego de cartas completa el póker de ases que ella guarda en sus manos. Además, de joven jugó tenis, influencia hereditaria, inevitable al pertenecer a una familia fuertemente vinculada al deporte blanco.

Leo confesó que lo que la atrapó del póker fue la permanente exigencia de seguir mejorando cada vez un poco más. Algo lógico en un juego en el que nunca se llega al tope de las posibilidades.
Leo analiza siempre con su equipo cuáles serán las personas contra las que deba enfrentarse en la mesa al día siguiente y cómo actúan. Entiende que el juego no pasa por las cartas, sino siempre por la persona. “Es un juego de personas, no importan las cartas” suele decir.

En las series mundiales disputadas en Las Vegas, logró ingresar en el main event. Constituyó un hito más en una sorprendente carrera. Ese paso, al igual que cada uno de los que va dando, quedan consignados en un blog que trata de actualizar con cierta periodicidad. Aproximadamente un noventa y cinco por ciento del circuito de póker está compuesto por hombres. Entre ese universo de masculinidad Leo busca encontrar su espacio.

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