Los juegos de naipes pueden existir en dos esferas distintas: están, por un lado, aquellos en los cuales todo se trata de suerte, o mayormente de suerte, en los cuales la habilidad y la astucia de los contendientes queda relegada a un muy segundo plano; del otro lado, están aquellos otros en los que prima la destreza de cada uno de los participantes y, sin anular del todo la participación que aquí juega el azar, es sin embargo la inteligencia de cada uno de los jugadores lo que decidirá el resultado de la disputa.

Un ejemplo de juego de naipes en el que el azar queda así expuesto, es decir como lo que graficamos en el segundo tipo de juegos de cartas, es el bridge.

Un juego de procedencia británica y en torno al cual puede generarse una atmósfera de brillante competitividad, siendo siempre los elementos que harán más factible la victoria la estrategia, la inteligencia, la razón, la astucia y la habilidad de saber hacer un uso correcto de las distintas posibilidades que el juego ofrece en cada una de las instancias que se puedan ir presentando.

Nosotros, acostumbrados a las apuestas, a los juegos de casino y a tener que domar al azar para poder exprimir al máximo nuestras posibilidades de alzarnos con una ganancia digna en cada una de nuestras participaciones, pensamos que el bridge reúne también características muy positivas, que deben valorarse igualmente que muchas de las que forman parte de aquellos otros juegos que más popularidad han alcanzado.

Muchos casinos en línea han incorporado muy divertidas versiones de este juego, para disfrutar y ejercitar nuestras neuronas.