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Al igual que lo que sucede en la ruleta tradicional que se practica en los casinos reales, la ruleta online es un juego que se reduce a que los apostadores colocan sus fichas sobre el paño de la mesa, y luego esperan ansiosos a que la rueda termine de girar para ver si alguna de sus apuestas ha resultado acertada, lo cual redundará en un posible beneficio económico para el apostador, siempre y cuando lo que reciban en concepto de premio por el acierto, supere a la cantidad de fichas que habían originalmente distribuido por los números y las demás apuestas posibles del paño.
Al momento de descifrar qué es lo que hace de la apuesta lo que efectivamente es, comprobamos que tanto en la ruleta como en los demás juegos de casino, como sobre cualquier otro evento sobre el que se coloquen apuesta, hay dos elementos ineludiblemente presentes: el primero, claro está, de ellos es el dinero, que se pone en juego a los fines de intentar ganar más dinero, pero que se puede llegar a perder; el segundo elemento, es que haya un evento que implique más de un resultado posible.
Está claro que nadie apostaría si en determinado evento hubiese una sola posibilidad, pues el elemento del fallo es absolutamente indispensable para que haya apuesta.
Esta es la esencia de la apuesta en el juego de la ruleta así como, tal como indicamos, en los demás juegos de casino). Hacer una apuesta inteligente es tratar de disminuir nuestro riesgo al máximo, optimizando, por ende, las probabilidades de que nuestro dinero nos sirva para conseguir más dinero.

El sistema de apuestas colectivo tiene dos partes. Hemos descripto la primera que consta de tres pasos. Un primer paso en el que hemos apostado a diez números y una ficha a cada uno de ellos, un segundo paso en el que incluimos un número más y sus cuatro vecinos (por lo que estaríamos apostando a quince números y una ficha a cada una de ellas) y un tercer paso en el que incluimos un cuatro número, sus cuatro vecinos, y duplicamos el monto de la apuesta que colocamos en cada número.
Si acaso concluidos estos tres pasos, en los que se apostó a en total 75 fichas, no se logró ningún acierto, el sistema prevé un cambio de perspectiva. Deben apostarse un pleno al último número y a sus cuatro vecinos, y únicamente a esos números, sin incluir ahora ninguno de los números que estaban incluidos en las apuestas precedentes.
La segunda parte de este sistema interpreta que dada la particularidad del juego de ruleta, es muy probable que llegados a esta instancia aumenten considerablemente las probabilidades, a favor de los números vecinos al último número ganador. Entonces deben apostarse quince fichas a cada uno de los números nuevos. Quince al último ganador y quince a cada uno de los cuatro vecinos.
Si no hay acierto, apostamos a favor ahora del nuevo último ganador y de sus vecinos, pero aumentamos el número de fichas: en lugar de apostar quince ahora deberemos colocar veinte en cada una de las apuestas que realizamos.

Les presentamos un sistema de apuestas para ruleta que, como cualquier otro, merece la pena ser probado, ser analizado y ser juzgado. Ningún sistema de apuestas, por más fundamentos matemáticos en los que esté inspirado, puede garantizar un éxito absoluto.
Es solo en el largo plazo que, un buen sistema bien aplicado, puede dar créditos, pero mientras tanto el jugador debe ser paciente, debe tener conciencia de que no serán inmediatos los resultados.
Veamos entonces en qué consiste este sistema de apuestas denominado sistema colectivo. Supongamos que las dos últimas bolas que han salido, dieron ganadores a los números cero y diecisiete, entonces lo que este sistema de apuestas nos indica es que apostemos un pleno a cada uno de esos dos números, a los dos números que estén a la derecha de ambos dos y a los dos números que estén a su izquierda.
Una ficha debemos colocar en cada uno de estos diez números por los que estaremos apostando. Si acertamos, comenzamos de nuevo apostando las mismas diez fichas, pero colocadas esta vez en relación los nuevos dos últimos números. Si no hay acierto, entonces incluimos el número que salió a los dos a los que ya estábamos apostando (y a los vecinos). Ahora estaremos, entonces, apostando a quince números.
Si volvemos a sufrir un desacierto, incluimos el nuevo último número y sus vecinos, pero esta vez en vez de estar apostando una ficha a cada uno de estos números pondremos dos fichas en cada uno de los plenos apostados.

Si hiciéramos simplemente dos apuestas simultáneas a menos y a tercera docena, apostando solamente una ficha a cada una de estas dos opciones que habíamos elegido, obtendríamos si sale un número de la tercera docena 2 fichas de ganancias, más la ficha que habíamos apostado a tercera docena que conservaríamos, menos la ficha apostada a menor que perderíamos: resultado final, una ficha de ganancias.
Ahora bien, si sale un número del 1 al 18, es decir, uno de los que está incluidos en la apuesta a menor, entonces ganaríamos una ficha por la apuesta acertada, mantendríamos la ficha apostada a menor y perderíamos una ficha por la apuesta a tercera docena: resultado final, 0 fichas de ganancia y 0 de pérdida. Sería ilógico entonces, arriesgar tantas fichas para poder ganar solo con doce números y no con los treinta que habíamos prometido.
Por lo tanto, tal como habíamos anticipado, hace falta hacer un pequeña ajuste en la proporción que hay ente la apuesta a menor y la apuesta a tercera docena. Para ahorrarnos mayor tiempo de especulaciones, develaremos sin más misterio cuál es la proporción correcta, la cual debe siempre ser mantenida, aún en el caso de que se aumenten las cantidades. Debe apostarse 3 fichas a menor por cada dos fichas que se apuesten a tercera docena.
De esta forma, equilibramos el asunto y siempre obtendremos ganancias. Si sale un número menor, ganaremos 3 fichas, mantendremos las 3 fichas de esa apuesta y perderemos las 2 a tercera docena. Ganancia: 1 ficha. Si sale tercera docena, ganamos 4 fichas, mantenemos 2 y perdemos 3, por lo que la ganancia también es una ficha.

Tal cual lo prometido, aquí haremos entrega entonces de los tan famosos niveles con los que obra el sistema de apuestas llamado cañón o cannon, en su denominación inglesa. Recordemos que los números que se indican en cada uno de los niveles son los que, en cada caso y obedeciendo a los criterios que ya hemos especificado, deben apostarse en plenos.
El nivel uno, con el que comenzaremos a jugar, nos ofrece los siguientes números: 1, 2, 3, 20, 21, 25, 26, 33, 35. El nivel dos está integrado por los números 4, 5, 6, 10, 19, 21, 24, 27, 34. El nivel tres cuenta con el 7, 8, 22, 23, 28, 29, 31. En el nivel cuatro nos encontramos con los siguientes números para hacer nuestras apuestas: 5, 10, 11, 12, 23, 28, 30, 35, 36. El nivel cinco es el siguiente: 13, 14, 15, 19, 20, 27, 31, 32, 36. El nivel seis: 16, 17, 18, 22, 24, 25, 29, 33, 34.
En el nivel siete tenemos: 0, 1, 2, 4, 14, 15, 19, 20, 21. En el nivel ocho encontramos lo siguiente: 5, 8, 9, 10, 16, 18, 22, 23, 24. El nivel nueve es este: 0, 2, 3, 6, 13, 17, 25, 26, 27. En el nivel diez tenemos a: 0, 7, 8, 11, 23, 18, 28, 29, 30. En el nivel once contaremos con los siguientes plenos para hacer las apuestas: 0, 1, 9, 14, 16, 26, 31, 32, 33. Por último, el nivel doce nos indica las siguientes apuestas: 3, 6, 11, 12, 13, 17, 34, 35, 36.
Están así listos los doce niveles que necesitamos para apostar de acuerdo a lo que indica el sistema cañón. Cada uno de ellos, tal cual indicamos, tiene 9 números.
EL sistema cañón requiere, como habíamos indicado, que sepamos utilizar los niveles preestablecidos, a los cuales deberemos remitirnos de acuerdo a que incurramos en aciertos o que, por el contrario, caigamos en una falla, lo cual, claro está, está perfectamente contemplado por el mismo sistema.
Ante cada acierto debemos movernos al sistema siguiente. Cinco fallos seguidos nos harán retroceder en uno. Y los límites que debemos respetar para seguir aplicando el sistema, son los de ganancias máximas y pérdidas máximas que nos hayamos al principio, antes de comenzar a apostar, trazado.

El sistema de apuestas cañón nos indica un límite máximo de ganancias y, asimismo, un límite de pérdidas, por encima de los cuales el sistema no recomiendo proseguir con las apuestas. El objetivo final del juego, en materia de ganancias claro está, es obtener a través de nuestras apuestas un beneficio consistente en 70 fichas.
Cuando nos referimos a pérdidas máximas, eso dependerá de la posibilidad económica de cada jugador, pues distintas personas pueden permitirse arriesgar y perder cifras distintas, por obvios motivos. Sin embargo, a modo orientativo, diremos que si se ha llegado a 100 fichas perdidas, es recomendable dar un paso al costado y seguir apostando en otra oportunidad, con la mente más relajada y con los conceptos que estén incluidos en el sistema que estemos utilizando aclarados.
El sistema cañón funciona con apuestas que se manejan en relación a niveles. Los niveles están preestablecidos y se componen de números a los que debe apostarse a pleno. Son 9 plenos por nivel. Siempre que se acierte un pleno, se asciende un nivel. Cuando no se acierta, se debe esperar con los mismos números apostados 4 tiros más. Si en ninguno de los 4 se consigue acertar alguno de los plenos, entonces se retrocede un nivel.
Los niveles se conforman de diferente manera para hacer apuestas en ruletas francesas, es decir con un solo cero, o para ruletas americanas, es decir, con dos ceros. Nosotros, por una cuestión de mayor familiaridad, nos encargaremos de detallar, en el siguiente artículo, los números que integran los niveles de la versión del cañón para ruleta europea o francesa.

Recapitulemos los conceptos vertidos, entonces, sobre el popular sistema de apuestas para ruleta que recibe por nombre sistema del trigésimo séptimo número.
Las claves del sistema son las siguientes. Hay que buscar un número que se repita dos veces seguidas. Una vez que hemos encontrado tal circunstancia podemos dar por iniciada nuestra participación en el juego. En efecto, esa será la señal con la cual pondremos en acción nuestro sistema.
El único número que queda infravalorado en este sistema es el cero, al cual se lo cubre con solo tres fichas. Al resto de los números se le apostará a cada uno la cantidad de cuatro fichas.
Ahora bien, tal como evaluamos en nuestra explicación previa respecto de este sistema agresivo de apuestas, hay una forma de concretar cada una de las apuestas individuales a los números del paño que no son ni el cero ni el número que ha salido dos veces y que dejaremos fuera de nuestras apuestas.
Utilizaremos para ello las apuestas a suertes simples de menor o mayor, dependiendo a cuál de las dos pertenezca el número que salió dos veces. Y también utilizaremos las apuestas a docena, evitando también apostar por aquella docena a la cual pertenece el número de mentas.
Entonces, nos queda cubrir con apuestas internas (además del cero) solo un pequeño sector del paño. A los números que podamos, los agruparemos en un cuadro. Y nos sobrará un número que deberemos coronar con plenos. Si sale cualquier número que no sea el cero ni el número repetido, ganaremos exactamente1 ficha. Si sale el cero, nuestra pérdida será

Dijimos que el sistema de apuestas para ruleta denominado del trigésimo séptimo número, es un sistema de apuestas muy agresivo. Ahora veremos exactamente porqué es que merece esta consideración.
Dijimos también que el sistema dejará descubierto el número que haya salido repetido dos veces consecutivas. Cubrirá todos los otros números, los cual, en principio, parecería contradictorio, puesto que si se apostaran todos plenos, por más que se acertara la apuesta en alguno de los treintaiséis números apostados, no habría ganancia (tampoco pérdida). La banca nos pagaría 35 fichas y mantendríamos la única ficha que resultó ganadora.
Pero no serán plenos los que apostaremos de acuerdo a lo que nos indica este arriesgado y agresivo sistema de apuestas. Necesitaremos en total 143 fichas para poder cumplir correctamente con todas las apuestas que nos marca el sistema. Tres fichas deberán ser colocadas en el número cero. En todos los números restantes apostaremos cuatro fichas, con excepción del número que vimos salir dos veces consecutivas.
Para abreviar el trámite, podemos obviar todas las apuestas plenas de los números menores (si es que el número que había salido repetido era mayor; de lo contrario, se procede a la inversa) y se apuestas las 72 fichas a falta. Luego se evalúa cuál es el número que no Salió y a qué docena pertenece.
Suponiendo que fue el número 19 (perteneciente a la segunda docena), se pueden abreviar las apuestas del 25 al 36 colocando esas 48 fichas a la tercera docena. En nuestro ejemplo, las apuestas plenas del 20, el 21, el 23 y el 24, se pueden abreviar con un cuadro en el que apostaremos 16 fichas. Y resta apostar 4 fichas plenas al 22.

Así como describimos las posibilidades que emergen a la hora de hacer apuestas externas en la ruleta a docena, lo mismo podemos referir cuando reflexionamos acerca de las apuestas a columna.
Si nos fijamos en el extremo del paño de la mesa de ruleta, veremos que en la parte del centro, justo debajo de los números, tenemos casillas, también tres, que no cuentan con inscripción alguna.
Al estar ubicadas justo debajo de cada una de las columnas del paño, queda sobre entendido que la primera de las casillas sirve para apostar simultáneamente por todos los números de la primera columna, la segunda casilla nos permite hacer simultáneamente y en forma abreviada por todos los números de la segunda columna, y la tercer casilla nos habilita a apostar por todos los números que forman parte de la tercer columna.
Solamente viéndolos es posible saber cuáles son los números por los que en cada uno de los tres casos se está apostando, considerando que ningún jugador, salvo uno con una memoria visual ciertamente prodigiosa, es capaz de recordar cuáles son los números que integran las mencionadas columnas.
El criterio es mucho más difícil de establecer, lo cual convierte a los números que integran a cada una de las columnas, en elementos esquivos al arte de la deducción.
En principio podemos saber que en la primer columna, los números que la integran, estarán encabezados por el 1 y terminarán en el 34, en la segunda columna, empiezan por el 2 y terminan en el 35, y en la tercera, van del 3 al 36.

El paño de la ruleta nos muestra en su extremo seis casilleros, de los cuales veremos que tres de ellos están ubicados sobre el sector derecho y los otros tres se encuentran ubicados en el sector opuesto, es decir, sobre le lado izquierdo de la mesa donde se posan las apuestas de la ruleta.
La inscripción que acompaña a los mencionados casilleros reza primera docena, segunda docena y tercera docena. En algunos diseños de ruleta puede, contrariamente, verse escrito: 12 p, 12m y 13u, lo cual significa los dice primeros, los doce del medio y los doce últimos. En cualquiera de los dos casos, la terminología refiere a la primera, la segunda y la tercera docena.
Colocar una ficha en forma de apuesta a la primera docena implica estar apostando en forma abreviada por los números que van desde el uno hasta el doce. Si hacemos una apuesta por la segunda docena, estaremos en verdad apostando por aquellos números que están entre el 13 y el 24. Y si apostamos por la tercera docena, en realidad lo estamos haciendo por los números que van del 25 al 36.
Con esto vemos claramente qué es lo que se define en cada una de estas apuestas. Además, n oes difícil concluir que haciendo apuestas a docena, siendo tres las posibilidades, se está apostando en cada caso por casi un tercio de los números. Decimos casi un tercio y no un tercio completo porque hay un número que queda fuera de todas las posibilidades: el número cero.




