poker11 550x296 Así en el Póker como en los Negocios

En algunos niveles de la vida empresarial ha comenzado a circular un discurso que evidencia la consideración de virtudes básicas en los jugadores de juegos de azar. Estas mismas virtudes, de las cuales nosotros, los jugadores, tenemos harto conocimiento, pretenden que sean replicadas en sus propios empleados a fin de cumplir con la tan mentada eficientización de sus funcionamientos internos.

Se trata de pautas que amplían la calidad con la que se desempeñan. Ahora bien, el modo en que pretenden hacer esta agilización consta, por supuesto, de la estimulación de la práctica de juegos más tradicionales y alejados de lo que es el azar, como el ajedrez, y otros más actuales y en tendencia ascendente, como el póker.Precisamente el póker es quien ha registrado el mayor crecimiento en su número de adeptos en los últimos tiempos.

Parece ser, entonces, que las características que una persona desarrolla jugando póker pueden serle de utilidad en otros muchos ámbitos de su vida. Es particularmente el sector del mundo financiero el que busca beneficiarse con la doctrina del póker. La habilidad de un jugador de póker, basada en su profundo conocimiento de una estrategia integral, involucra la administración de los propios recursos, la visualización de los potenciales recursos ajenos, y un análisis fundamental del nivel psicológico en el que se comporta el interlocutor.

Esta estrategia ordena la conducta del jugador y le permite un perfeccionamiento en los ritmos de sus tomas de decisiones, reduciendo procesos de ansiedad, limitando sus impulsos nocivos y aprendiendo a decidir cuándo es el momento de ser paciente y cuándo el de arriesgar.