Si bien el Pai Gow Póker es, tal cual su nombre lo indica, una de las tantas variantes de póker que hoy en día circulan por los casinos físicos y virtuales del mundo de las apuestas y los juegos de azar, es iteresante saber que está inspirado en el juego de dominó chino, denominado justamente Pai Gow.

El Pai Gow Póker se juega con cartas de póker, las cuales representan los valores tradicionales que han caracterizado a este juego a los largo de su existencia. Entre las cartas se incluye un comodín, por lo que el total de naipes con los que se juega al Pai Gow Póker es de 53.

El juego se desarrolla con una modalidad que presenta alguna similitud con el black jack pues la disposición en la mesa y el mecanismo es parecido a este otro juego de naipes. Cada uno de los jugadores se siente enfrentado con el dealer y es contra éste que compite.

Si hay que mencionar algunas características que describan cómo se desarrolla el juego en esta modalidad de póker, debemos decir, pues, que en comparación con otras, puede resultar ligeramente más lenta, pues el desarrollo de las manos ciertamente se da de una forma menos dinámica. La naturaleza misma de este juego lleva a que resulte así.

Además, suele haber muchos empates, algo bastante inusual en los juegos de casino en general. Este juego comenzó a jugarse en los casinos de Las Vegas cuando a comienzos de la década del 80. Desde allí hasta ahora ha transcurrido un largo trecho iluminando casinos como un pequeño rastro de la cultura china.

Ensombrecido por la gran expansión que tuvieron nuevas modalidades en un juego que explotó hacia dimensiones insospechadas, el draw póker de 5 cartas tradicionalmente había sido un juego muy popular. Se lo disputa aún con gran asiduidad y en muchos lugares distintos, pero su brillo no es tan fuerte como para lucir como lo hacen los modalidades de póker que han florecido en las últimas décadas, encabezadas, claro está, por el Texas holdem.

Sin embargo, el draw póker de 5 cartas cuenta su historia desde mucho antes que las versiones que actualmente concentran la atención de fanáticos, aficionados y profesionales, tanto en torneos mundiales televisados, como en los prolíficos sitios de póker en línea, que ven pasar por sus salas a miles de personas distintas cada día, buscando sacar provecho de un deporte que parece tener suficiente lugar para todos.

El draw póker no ha visto disminuida la frecuencia con la que se lo practica. Sus reglas han instaurado la generalidad de las normas que han regido al póker a través de los años. Por supuesto que conserva ciertas particularidades. Cada jugador recibe desde un primer momento cinco cartas, de las cuales puede descartarse las que considere que no le serán de utilidad (en algunos sitios se permite un máximo de 3 descartes) y luego recibe tantas nuevas cartas como se ha descartado.

Antes de los descartes hay una ronda de apuestas, y tras recibir las cartas reemplazantes, esa instancia vuelve a suceder. La mano más alta se alza con el bote.

El Texas Hold’em es unánimemente considerada la versión más popular, más entretenida y popular del póker. Específicamente la modalidad no limit es la que concentra la mayor atención. La posibilidad de que en cualquier momento del juego, todas las fichas que posee cada contendiente sean arriesgadas, resulta un espectáculo digno de admirar, y en el que los nervios y la expectativa por saber qué ocurrirá están a la orden del día.

Es imposible desligar el gran desarrollo del Póker Texas Hold’em a Internet. Todos los grandes campeones y profesionales del póker, prácticamente sin excepción alguna, visitan salas de póker online, ya sea para practicar o para ganar dinero. Internet se convierte así en la plataforma que le permite al Texas Hold’em ser lo que es. Es su máximo sustento. A través de Internet, este deporte queda virtualmente al alcance de cualquier persona en el mundo.

Todos podemos hoy en día convertirnos en un jugador de póker. Y si resultamos ser suficientemente buenos, jugando a través de la Web, podremos considerar ganar lo suficiente como para que se convierta en nuestro principal medio de sustento. En la actualidad hay muchísimas salas de Póker en Internet y en todas ellas es el Texas Hold’em el que más profesionales, aficionados o principiantes convoca. La mayoría de los torneos de póker que se televisan son no limit hold’em.

Otra versión de póker que ha mostrado gran crecimiento el último tiempo se denomina Omaha. Sin embargo dista aún de acercarse a la popularidad del Texas Hold’em, la cual es desde hace una treintena de años utilizada para galardonar al campeón del mundo.

Uno de los aspectos del juego del póker es, sin dudas, el de invitar a nuestros rivales a cometer errores forzados. Tenderles pequeñas trampas. Darles la posibilidad de que se equivoquen gracias a nuestro mérito. Para eso les dejaremos el anzuelo listo para que piquen, y cuando el momento propicio haya llegado recogeremos nuestro pez gordo.

Nos estamos refiriendo, por supuesto, a que debemos procurar que las interpretaciones que hagan de nuestra mano no solo sean incorrectas, sino que sean las que a nosotros nos conviene que sean.

No solo queremos ocultar. No solo queremos desviar la atención. Queremos conducirla. Ese debe ser nuestro objetivo, presuponiendo, claro está, que estamos enfrentándonos con quienes sean capaces de prestar atención a determinado tipos de signos identificables y asignables a una conducta anterior.

Hay dos modos básicos de encarar el asunto. El primero, enviar falsas señales. Para ello utilizamos nuestros gestos, nuestro cuerpo, nuestra mirada o nuestras palabras.

La segunda modalidad es aún más interesante. Contribuiremos a que el otro construya una imagen errónea de nuestra forma de jugar, jugando de un determinado modo en manos que no nos resulten costosas y en las que podamos ser dejados en evidencia, cosechando dividendos en el momento preciso.

Ahora bien, la cuestión se pone más compleja si aquellos con los que nos toca enfrentarnos son lo suficientemente buenos como para estar atentos a la posibilidad de que se esté utilizando una estrategia de este tipo. Si nuestros rivales sospechan que podemos estar fingiendo para conducirlos secretamente a nuestra tela de araña, eso podría hacer peligrar toda la trama que hayamos creado.

 Page 3 of 3 « 1  2  3