Los jugadores de casinos nunca han sido verdaderos expertos en póker. Si bien es un juego al que tienen muy bien considerado y al cual disfrutan seguramente mucho jugar, no resulta sobresaliente su participación en él, pues queda inmerso en medio de muchos otros juegos que los jugadores de casino también estiman mucho: el black jack, la ruleta, los dados

Los jugadores de póker siempre han sido una secta aparte. Quienes se especializan en póker gustan de jugar póker y, generalmente, nada más. Quizás tienen algún registro de los otros juegos y posiblemente alguna vez hayan decidido jugar algunas fichas a alguno de ellos, pero solo como un pasatiempo fugaz y efímero, sin siquiera considerar la posibilidad de desarrollar un gusto equivalente al que tienen por el póker.

Por eso el póker, en los casinos, queda subsumido a ser un juego más. Una de las tantas variantes de juegos de naipes que uno puede hallar en un casino. La única excepción a este respecto, es cuando en los casinos se montan los tradicionales y tan populares torneos de póker.

Por supuesto que todo lo dicho hasta ahora pierde total validez cuando un casino se llena de fanáticos, curiosos y aficionados que acuden a participar o a ser testigos de un torneo, pues allí el póker se roba el centro de la atención desplazando de la escena a cualquier otro juego que osare intentar opacarlo.

Pero no serán los típicos jugadores de casino los que tomen protagonismo entonces, sino aquellos otros que se han dedicado con esfuerzo y dedicación a hacer del póker una actividad como la que hoy en día es.