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Los dados en línea son uno de los juegos de apuestas en línea que más se han difundido en los años últimos. Se supone que en los dados online pueden parecer un juego harto complejo, lo cual muchas veces desalienta a los jugadores que no están demasiado familiarizados con los dados a hacer apuestas en este juego.
Este juego, en realidad, siempre se ha destacado por el notable fervor que despierta entre sus aficionados. Las mesas de craps se hicieron famosas por ser las más ruidosas de los casinos. En este sentido, los dados en línea han marcado un punto de quiebre, puesto que no resulta posible hacer una equiparación con respecto a lo que las mesas de dados en los casino reales implican.
Pero lo que debe quedar fuera de todo margen de duda, es que el craps en línea no sólo no es de los más complejos juegos de apuestas, sino que ha sido capaz de recrear con increíble realismo la escena de juego que caracterizó a esta juego de apuestas, incluso desde antes que se consolidara en los casinos tradicionales como una de las mejores expresiones de lo que debe ser un magnífico juegos de azar.
Es por eso que merece ser destacado lo siguiente: casi todos las cuestiones que han convertido al craps en un juego tan apasionante, encuentran eco en las versiones de craps en línea que podemos encontrar en los sitios de apuestas online. Quizás por eso, cada día más aficionados se animen a tomar parte en este hermoso juego de apuestas.

El lanzador es sin dudas quien concentra todas las miradas en una mesa de craps. Las apuestas en este juego, se sabe, son mucho más enfervorizadas que en otros. El ruido se acumula, mientras los jugadores vibran al ritmo de los dados que ruedan sobre el verde paño, al tiempo que las apuestas se acumulan en las distintas posiciones que la mesa ofrece.
El crupier y sus colaboradores deben trabajar, por su parte, tiempo extra en una mesa de craps, redoblando esfuerzos, pues suelen ser muy concurridas, y cada uno de los apostadores comienza a acercarse cada vez más al paño, hasta estar a milímetros de la emocionante adrenalina que se respira.
La rotación que se gesta entre los lanzadores no se maneja siempre a la misma velocidad. Algunos lanzadores pueden durar mucho tiempo y otros pueden, en cambio, ver sus participaciones abreviadas incluso a un solo y único lanzamiento.
Por supuesto que ello depende que los números que el jugador lance. Si saca un siete o un once de entrada, así como también si lanza un dos, un tres o un doce, terminará su participación en ese único lanzamiento. Una vez que un jugador lanzó algún resultado diferente a los cinco recién mencionados, se dice que se estableció un punto. Todos los lanzamientos que el jugador haga desde que estableció el punto hasta que lo repite o hasta que saca siete antes de repetirlo, se denominan la ronda.
La ronda siempre ha de concluir en la repetición del punto o en un siete, quedando abierto el camino para un nuevo lanzador.

Muchos aficionados a las apuestas en el juego de craps se dejan seducir cada día al concurrir a un casino o conectar en un sitio de casino en línea, por la posibilidad de que sus apuestas fluyan de manera espontánea, casi natural. Ven cómo la inspiración los va guiando y su propio instinto, de acuerdo a la cara en la que creen leer la habilidad de quien se encarga en cada instancia de ser el lanzador, les indica cómo deben obrar y a qué deben apostar.
Otros apostadores, directamente, sostienen que al momento de jugar al craps no hay mejor opción que la de colocar las fichas directamente en el sector de apuestas no venir. De esa forma, sostienen los aficionados que se deciden por este tipo de apuestas, un jugador se verá beneficiado si al momento de lanzar el tiro de apertura resulta que se ha obtenido un 2 o un 3. También debe saberse que resultará automáticamente perdedor si sale un 7 o un 11.
Si el punto se ha establecido, el jugador resultará ganador si el tirador lanza, antes de repetir el punto, una combinación de dados que suma siete.
Hay otras cuestiones que son, en el caso del juego de craps al menos, de suma importancia, y es que la apuesta a línea de no pase (al igual que las apuestas a no venir), hacen que el que las eligió se vea beneficiado cuando pierde el lanzador, lo cual puede llegar a enemistarlo temporalmente con algunos jugadores de la mesa.

Los jugadores, al momento de encontrarse en el rol de lanzador, antes de comenzar con los consabidos lanzamientos, deberán escoger entre varias parejas de dados que se le ofrecerán, a los efectos de que cada uno elija aquellos dados que crea que mejor suerte le depararán, pues recordemos que mucho más que en otros, en este juego de apuestas la suerte es ciertamente una porción esencial de todo el juego.
Entonces, a la espera de que el jefe de mesa lance la exclamación de salida, el lanzador estará atento para dar su tiro de salida, el cual, tal como explicamos, para ser absolutamente válido, debe rebotar contra el panel del fondo de la mesa.
Debe ser el propio jefe de mesa, o en su defecto uno de los auxiliares que lo asiste en el comando de las acciones, el que le alcance los dados al jugador en el caso de que alguno de ellos haya sido, por error, enviado durante el lanzamiento a algún sitio del casino por fuera de la mesa de craps.
Esto funciona de ese modo por una cuestión de seguridad, intentándose así que quede resguardado el juego de una posible intervención de alguien que intente reemplazar alguno de los dados con los que se está llevando adelante el juego.
El tiempo que un jugador estará siendo el que protagonice los lanzamientos estará dado por sus propias cualidades, siendo el momento en que deba abandonar las acciones y deba ser reemplazado por otro apostador, aquel instante en que lance un seven-outcrap.

Uno de los jugadores que participa en un juego de craps tiene, al menos circunstancialmente, un protagonismo superior al que momentáneamente ostentan el resto de los aficionados que se encuentran haciendo apuestas en el craps, ubicados cada uno de ellos alrededor de la mesa.
Se trata, como todos podemos rápidamente intuirlo, del lanzador. Sabemos bien que el lanzador es un jugador cualquier de los que están haciendo apuestas en el craps, pero deja de ser tal tan rápido como ha asumido esa dichosa función. Los rituales que puede llegar a estar dispuesto a llevar a cabo el tirador de los dados abarcan a muchísimas conductas de lo más extrañas y variadas.
Algunos lanzadores dejan que sus cuerpos se balanceen hacia un lado y hacia a otro, otros mueven sus manos de maneras casi estrepitosas, otros alzan sus vistas como rogando a los dioses del azar que acompañen el recorrido de los dados, mientras que hay quienes expulsan una pequeña ventisca desde sus aberturas bucales como si en ese soplido le estuvieran confiriendo a los dados una propiedad mágica que les hará ser más generosos al momento de detenerse y dejar en evidencia cuál es el número que, en conjunto, han de representar.
Lo único cierto es que el lanzador de dados que hará ganar a perder a las apuestas de los demás jugadores, debe procurar, para que su tiro sea efectivamente válido, que los dados reboten contra el panel que se encuentra en el fondo de la mesa, justo en el extremo opuesto a donde está ubicado el tirador.

El jefe de mesa, en el juego de craps, tal como dijimos, se encarga de dirigir el juego, siendo el responsable de darle al juego el ritmo que éste merece, acorde a su gran tradición como uno de los más emocionantes juegos de apuestas que pueden encontrarse en un casino.
Los sitios de apuestas en línea tratan de mantener esa vigorosa sensación que reina en una mesa de craps, utilizando emocionante animaciones que recrean un ambiente tan cálido como apasionante.
Además, el deje de mesa estará encargado de ir anunciando las diferentes apuestas que pueden realizarse en cada instancia del juego, pues recordemos que no es posible en todo momento hacer todas las apuestas, sino que cada una de ellas van siendo ofrecidas en instancias absolutamente puntuales en las que quedan desbloqueadas, para luego, dependiendo de cómo se desarrollen las acciones, volver a quedar restringidas.
Uno de los apostadores que esté participando del juego deberá oficiar de lanzador. Será protagonista de las acciones por un buen rato y se robará todas las miradas no solo de las demás personas que estén colocando sus apuestas, sino también de decenas de curiosos que pasarán junto a la mesa y que se verán tentados a testiguar el curso de las acciones del juego.
El resto de los jugadores, al menos hasta que puedan tener un turno para tirar si así lo desean, deberán conformarse con estar a un costado, apoyados sobre la mesa. Si la ansiedad no los vence, podrán ver cómo el lanzador se toma su tiempo, cómo balancea su cuerpo, esperando que su apuesta sea convertida en ganadora.

Algunas apuestas del craps, sobre todo las que se encuentran en la sección central de apuestas de la mesa, tienen márgenes muy desfavorables para el jugador, lo cual las convierte en muy poco utilizadas por los jugadores experimentados, salvo casos realmente excepcionales.
Las mesas inglesas de craps tienen los márgenes absolutamente prefijados, así como los pagos que deben efectuarse por cada una de las apuestas. Es mediante una ley que dichas cuestiones relativas al mundo de las apuestas se fijan en ese país. El margen de la casa, en juegos de apuestas en Inglaterra, no puede en ningún caso, de acuerdo a su legislación de juego, superar el 5,6 %.
En mesas de craps norteamericanas y de algunos países europeos, llega a haber márgenes de la casa de 16,7% para algunas apuestas de craps.
Los márgenes para las apuestas principales, que son los apuestas de línea de pase y de línea de no pase, y las apuestas venir y no venir, por lo general, no varían mucho de casino en casino, y suelen tener porcentajes bastante buenos para el apostador.
Cuando visitemos un casino y vayamos a hacer nuestras apuestas a la mesa de craps, veremos que dedicados a las cuestiones de servicio estarán un cambista, un jefe de mesa y un par de personas más que oficiarán de auxiliares. El jefe de mesa se valdrá de un palo curvado para hacer movimientos de fichas y de dados desde su posición central, desde la cual dirigirá las acciones del juego.

El juego de apuestas craps puede manifestarse, algunas veces, un poco complejo para los jugadores que no tengan demasiada experiencia practicándolo. Si bien, tal como en ciertas ocasiones encontramos que se afirma, las reglas permiten que cualquier persona aprenda jugarlo en un lapso de no más de diez minutos, el verdadero timing que se requiere para practicarlo adecuadamente, y descubrir sus más profundos secretos, puede llevar años de práctica sostenida.
Quizás sea exagerado plantearlo en tiempos tan prolongados,. Lo cierto es que, nos guste a no, para ser un buen apostador de craps, como para tantas otras cosas en la vida, hacen falta paciencia y experiencia.
Hay una cierta inquietud que caracteriza a los jugadores principiantes de craps. Este estado físico y mental resulta sumamente inadecuado para la buena práctica de este juego de apuestas. Tal como dijimos antes, un buen jugador de craps, es un jugador paciente, un jugador que sabe esperar los momentos adecuados para hacer las movidas oportunas.
No un jugador que obra con desmesura y poco criterio creyendo que los resultados, mágicamente, se tornarán hacia su favor por el ímpetu con el que arroje sus fichas sobre la mesa donde se desarrolla el juego.
El autocontrol es uno de los elementos más importantes que debe aprender a desarrollar en su justa medida un buen apostador de cualquier juego de azar. Y el craps, en este sentido, no solo no es la excepción, sino que es uno de los juegos de apuestas en el que con más importancia podemos ponderar a esta cualidad.

Varios son los juegos de azar que se juegan con dados. Todos los aficionados a las apuestas en línea saben que entre todos los existentes, el juego de dados que acaparó mayormente la atención es el craps. El craps tuvo una gran difusión en los sitios de casinos online.
De hecho es muy común, hoy en día, encontrar sitios de apuestas en internet en el cual se juega principalmente al craps. Esto no es distinto a lo que ha sucedido con otros grandes juegos de apuestas, tales como la ruleta, el blackjack, las tragaperras y, por supuesto, el gran póker.
Pero lo cierto es que con el craps operó una lógica semántica que el ocatapultó a ocupar el centro de la escena entre los juegos de dados, algo que no ocurrió con el póker, por ejemplo, entre los juegos de cartas. Jugar al craps y jugar a los dados se convirtieron sin lugar a dudas en sinónimos para el común de los visitantes a los sitios de apuestas en línea.
Mientras que jugar al póker no se convirtió, ni aún para los máximos participantes de los cientos de tornes de póker en línea que se practican en la internet, en sinónimo de jugar a los naipes.
Todos los aficionados al póker son capaces de reconocer la existencia de muchos otros juegos que se practican con barajas.
Pero con los dados y el craps ocurrió ese notable desplazamiento significante, el cual se circunscribió a llamar la atención sobre un solo juego de apuestas, el craps.

Jugar al craps en línea es una opción muy fresca y divertida para vernos renovados en nuestro impulso de tomar parte en actividades lúdicas vinculadas al mundo de las apuestas y los juegos de casino.
El craps en línea nos ofrece una buena cantidad de opciones para que, llegado el momento oportuno, podemos ir ejerciendo nuestra opción de elegir por diferentes variantes, siendo de este modo posible extra jugando durante mucho tiempo sin nunca sentir un cansancio ni un agotamiento. El aburrimiento es un elemento que queda totalmente ausente en este juego de azar.
Algunos casinos en línea harán que debamos descargar el software por ellos indicado para poder comenzar a jugar al craps. Otros sitios de apuestas online, por el contrario, cuentan con versiones flash que se cargan directamente desde el mismo sitio, por lo que no será necesario que efectuemos ningún tipo de descargas a nuestro propio ordenador.
Estas versiones online programadas en flash, sin embargo, generalmente son versiones de prueba, y sirven para que los jugadores puedan hacer una prueba de los juegos como el craps antes de decidirse a iniciar las descargas y registrarse como un usuario del casino online, requisitos indispensables si uno quiere apostar dinero real.
Jugar a los dados online es, entonces, una forma de darnos la libertad de pasar un buen momento, divertirnos y participar por ganar interesantes sumas de dinero, sin perder de vista la noción de que en el azar a veces se gana y otras se pierde, pero aún así nunca quedamos privados de la diversión que el solo hecho de participar implica.




