dados 500x300 Dados, habilidad y azar

En los casinos, los dados son los representantes del más puro azar. Cargan con esa connotación desde su más prístino origen. Su nacimiento los inscribió indeleblemente en la memoria histórica como el símbolo más acabado de lo que el azar es.
Ligado el azar a procesos divinos, los dados parecen también ser un símbolo de las manifestaciones de Dios, al menos para algunos pensadores que intentaban hacer visibles sus interpretaciones al respecto a través de simpáticas metáforas que ubicaban al todopoderoso arrojando un par de dados en la ruleta para decidir el destino del hombre, de la tierra o del universo.
¿No es el universo acaso el resultado de un golpe de azar? Un estallido envuelto en polémicas contingencias que lo someten a ser posiblemente el inicio de todo lo que conocemos, y de todo lo que desconocemos también.
Los dados y el azar conviven en la estructura del signo. Si nos basamos en la estructura bipartita del lingüista suizo Ferdinand de Saussure, hallaremos de un lado a los dados, obrando el rol del significante, y del otro al azar, cumpliendo atribuciones de significado.
Los dados han devenido en azar. ¿Se ha hecho justicia atribuyéndole esa condición? En principio, es difícil despegarse de su significación. Su fama les precede. Se los conoce antes por ser un elemento del puro azar, que por su verdadera instrumentación. Leer más…