competencia y apuestas 497x300 Competencia y Apuestas

Cuando hacemos apuestas en cualquier juego de azar habrá sin lugar a dudas una meta que siempre estará entre nosotros. Aun cuando la diversión siempre parece ser, tal cual solemos decir, el objetivo real de toda participación en un juego de casino, lo que realmente se oculta detrás de toda apuesta es el deseo de ganar dinero.

Al sentir que nuestra suerte o nuestra habilidad nos han ayudado a tener más dinero del que teníamos antes de comenzar a jugar, es posible que nos sintamos absolutamente reconfortados. Acertar una apuesta es una caricia para nuestro ego, y ciertamente un paso adelante para nuestra autoestima.

Cualquier competencia siempre plantea esta cuestión. Cuando tomamos parte en un deporte, cualquier que sea, o en un juego de naipes con amigos en el que no hay dinero de por medio, también están activos estos mecanismos. La competencia es algo natural en el ser humano, es parte de lo que heredamos de nuestros ancestros animales, la lucha por la supervivencia.

Nuestra cultura nos ha mostrado que hay caminos mucho menos salvajes, por decirlo de alguna forma, de acceder a lo que necesitamos cada día para poder subsistir, pero aun así seguimos teniendo un instinto de competencia que debemos evacuar. Los juegos de azar y las apuestas, así como también los casinos, parecen ser las vías ideales para llevar adelante una práctica entretenida, competitiva y muy apasionante, en la que podremos participar por ganar mucho dinero si probamos tener la suerte y la habilidad necesarias para hacerlo.

todo sobre juegos de apuestas Todo sobre Juegos de Apuestas

Solemos hacer referencia a la existencia de dos tipos de juegos de apuestas diferentes. Uno de estos tipos de juegos de apuestas, pueden ser referidos exclusivamente como juegos de azar (algunas denominaciones más exhaustivas prefieren llamarlos juegos de puro azar).

El otro tipo de juegos de apuestas es generalmente denominado juegos de habilidad. La diferencia entre unos y otros radica en el rol que puede desempeñar el propio apostador, de acuerdo a la habilidad que posea y a la estrategia que utilice, para intervenir de un modo consciente e intencionado en el resultado que, al final de cuentas, pueda obtener, el cual, como sabemos, en todo juego de apuestas se define por el balance entre las ganancias y las pérdidas que se haya obtenido a lo largo del juego.

En los juegos de puro azar, el jugador sólo apuesta a su propia suerte. No hay, por lo general, ningún tipo de estrategia que se pueda implementar. Y en el caso en que la haya, ésta seguramente será de tipo supersticiosa y no tanto con efectos reales. Confiar en la suerte es, efectivamente, aplicar un tipo de estrategia, pero ella dista, en cualquier caso, de aquellas otras estrategias que pueden ser aplicadas en juegos de apuestas que merezcan el calificativo de juegos de habilidad.

Los juegos de habilidad, por su parte, no niegan la injerencia del azar en el balance final. Pero en ellos el desempeño del azar se ve condicionado, en cierta forma, por la capacidad que pueda ostentar el propio apostador de intervenir en el juego.

dados 500x300 Dados, habilidad y azar

En los casinos, los dados son los representantes del más puro azar. Cargan con esa connotación desde su más prístino origen. Su nacimiento los inscribió indeleblemente en la memoria histórica como el símbolo más acabado de lo que el azar es.
Ligado el azar a procesos divinos, los dados parecen también ser un símbolo de las manifestaciones de Dios, al menos para algunos pensadores que intentaban hacer visibles sus interpretaciones al respecto a través de simpáticas metáforas que ubicaban al todopoderoso arrojando un par de dados en la ruleta para decidir el destino del hombre, de la tierra o del universo.
¿No es el universo acaso el resultado de un golpe de azar? Un estallido envuelto en polémicas contingencias que lo someten a ser posiblemente el inicio de todo lo que conocemos, y de todo lo que desconocemos también.
Los dados y el azar conviven en la estructura del signo. Si nos basamos en la estructura bipartita del lingüista suizo Ferdinand de Saussure, hallaremos de un lado a los dados, obrando el rol del significante, y del otro al azar, cumpliendo atribuciones de significado.
Los dados han devenido en azar. ¿Se ha hecho justicia atribuyéndole esa condición? En principio, es difícil despegarse de su significación. Su fama les precede. Se los conoce antes por ser un elemento del puro azar, que por su verdadera instrumentación. Leer más…