La principal competición europea de fútbol es sin dudas la UEFA Champions League. Una liga en la que participan los mejores equipos de cada uno de los países del viejo continente, sin dudas, como cualquier podría imaginar, debe disparar las apuestas deportivas por las nubes. Tomando en cuenta como aliciente que los mejores jugadores de todo el planeta juegan en estos equipos, la magnitud que tal impacto provoca sobre la platea virtual de televidentes y aficionados de todo el mundo es realmente algo muy significativo.

Las casas de apuestas se frotan las manos con el comienzo de cada Liga de Campeones. Y si bien son muchísimos los sitios de apuestas deportivas online que existen en el mundo entero, es tanta la demanda de satisfacer el deseo de apostar por parte de los fanáticos, que hay suficiente espacios para todos. El tema se pone interesante, pues dependiendo cómo se desarrollen en cada una de las casas de apuestas, las apuestas propiamente dichas, será entonces las cuotas de ganancia por resultado acertado que las casas prometan.

Aconsejamos a la fanaticada, entonces, que abran bien los ojos y que no desdeñen recursos a la hora de analizar en en sitio de apuestas deportivas en línea van a querer poner en práctica sus dotes de buenos analistas del fútbol. No cualquiera ha nacido con el don de poder pronosticar correctamente en dónde va a caer la bolilla de la suerte el próximo tiro.

Si tú te sientes confiada y piensas que tienes talento al respecto, entonces no debes desperdiciarlo. La Liga de Campeones es una oportunidad única para ponernos a prueba.

La identificación de un fanático con su equipo preferido siempre debió, para ser eficaz, funcionar de forma absolutamente automática. Y los símbolos a través de los cuales ha venido operando siempre fueron muy variados y muy vastos. Colores, escudos, cánticos, apodos, arraigo a una ciudad, localidad o país, etc. Abarcan, como es evidente, todo el espacio simbólico de lo que constituye la esencia del ser humano. Cuerpo y espíritu.

Tatuados en el corazón los colores de su equipo favorito, un fanático no está dispuesto a ceder ni un milímetro en la disputa que lleve a cabo con sus rivales. Cualquier aficionado del Barça estará dispuesto a ofenderse con uno del Madrid si de la invasión de su sentimiento futbolístico se trata, fogoneada quizás esta posibilidad por alguna cercana remota.

Si alguna duda quedaba al respecto del rol de las apuestas deportivas, permitiendo revincular a los aficionados con el deporte y llevando se ese modo a un fuente de expansión de las posibilidades económicas del mercado futbolístico, generando un margen de beneficio que habilite a los equipos a estar a tono con los presupuestos que deben manejarse hoy día para mantener un lugar competitivo, sirva el caso del fútbol argentino como ejemplo.

Hasta el día de la fecha, analiza aún la Asociación del Fútbol Argentino la implementación de un sistema de apuestas vinculado a los resultados que el torneo de Primera División obtiene cada fin de semana. De ese modo, se intentará obtener una fuente legítima de ingresos, en un país en el que la tradición de apostar no está aún tan afianzada como la tradición futbolística.

El fútbol siempre ha fundado, incluso en tiempos de la televisión, pero por sobre todo con anterioridad a ella, las bases de la legitimidad de su éxito en varios principios. Y eso es lo que lo ha venido explicando en todo este tiempo su permanencia.

Remontémonos un poco al pasado e imaginemos cuáles serán entonces esos principios, esos valores y esos ejes sobre los cuales el fútbol ha venido cimentando su tan honrosa popularidad. En primer lugar, cualquiera podía practicarlo con solo disponer de un balón. Muchos niños, de humildes procederes, inauguraban sus primeras andanzas en el fútbol pateando balones hechos de trapos o calcetines. Y luego, algunos afortunados veían crecer sus esperanzas de acceso al estrellato.

La combinación entre un desarrollo exhaustivo tanto a nivel local como a nivel mundial y la absoluta certeza de que se trataba de un juego al alcance de cualquiera, hacían del fútbol una pasión que encendía su llama en miles de fanáticos que escuchaban los partidos por radio, seguían a sus equipos por todas los estadios y luego, en compañía de sus amigos, jugaban a ser sus jugadores favoritos.

Todos estos factores mencionados, con la discrepancia mínima a la que nos lleva el anacronismo, siguen funcionando hoy en día de un modo bastante similar. El caso de los niños es ciertamente paradigmático. Aún hoy con la presencia de los video juegos ocupando gran parte del tiempo libre los infantes, los adolescentes y los jóvenes actuales, los juegos de fútbol inscriben su nombre en los primeros lugares de preferencia. Leer más…

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