dados 500x300 Dados, habilidad y azar

En los casinos, los dados son los representantes del más puro azar. Cargan con esa connotación desde su más prístino origen. Su nacimiento los inscribió indeleblemente en la memoria histórica como el símbolo más acabado de lo que el azar es.
Ligado el azar a procesos divinos, los dados parecen también ser un símbolo de las manifestaciones de Dios, al menos para algunos pensadores que intentaban hacer visibles sus interpretaciones al respecto a través de simpáticas metáforas que ubicaban al todopoderoso arrojando un par de dados en la ruleta para decidir el destino del hombre, de la tierra o del universo.
¿No es el universo acaso el resultado de un golpe de azar? Un estallido envuelto en polémicas contingencias que lo someten a ser posiblemente el inicio de todo lo que conocemos, y de todo lo que desconocemos también.
Los dados y el azar conviven en la estructura del signo. Si nos basamos en la estructura bipartita del lingüista suizo Ferdinand de Saussure, hallaremos de un lado a los dados, obrando el rol del significante, y del otro al azar, cumpliendo atribuciones de significado.
Los dados han devenido en azar. ¿Se ha hecho justicia atribuyéndole esa condición? En principio, es difícil despegarse de su significación. Su fama les precede. Se los conoce antes por ser un elemento del puro azar, que por su verdadera instrumentación. Leer más…

poker y politica Póker y Política II

En política y en póker, las cartas que se tienen deben mantenerse ocultas hasta el momento indicado.

Hay una dialéctica entre esas cartas que el jugador promete tener, a través de gestos, palabras o movimientos de su cuerpo, y las cartas que realmente tiene.

Amenaza con tener cartas que quizás no tenga, pero si sus rivales quieren saber hasta dónde es capaz de llegar hay un precio que deben pagar. Ese precio es el riesgo, la apuesta.

No querremos seguramente aventurarnos a asumir un riesgo tal, si el otro nos ha convencido de que apuesta con cartas buenas. A no ser que también las nuestras sean muy buenas.

Por eso, hay muchos casos en los que las cartas no llegan a mostrarse. Si así sucede somos testigos, entonces, del triunfo de lo teatral, del campo de  la realidad, por sobre lo real compuesto por las cartas concretas.

Cuando un jugador se impone sin necesidad de mostrar las cartas, es porque ha logrado convencer a los otros de su superioridad, sin mayor argumento que lo actuado en el campo meta-real. Ha seducido a sus rivales. Los ha engatusado. Los ha hecho temerle.

En política y en póker es posiblemente la inteligencia la condición más importante para sobresalir, pero no debemos desdeñar a la capacidad de actuar bajo presión. Leer más…