ira poker 550x300 Ira

Uno de los males que suele aquejar a muchos de los jugadores de póker, y a los competidores de cualquier otro deporte y juego de azar en general, es el bloqueo mental que aparece en determinadas circunstancias. Causado por un súbito ataque de ira, este bloqueo tiene consecuencias nefastas.

En cualquier competencia, comúnmente, el llamado bloqueo mental será una probable causal de derrota. En el caso de los juegos que se practican apostando dinero, la derrota se mide en exactos términos económicos, lo cual hace mucho más visible el impacto negativo que atrajo la conducta desviada que generó ese devenir casi fatal.

Es probable, dijimos recién, que esta espiral de furia ocasione la derrota (y la bancarrota). Debemos echar un poco más de luz sobre esta cuestión. Será evidentemente indefectible la derrota en la medida que el jugador no logre sobreponerse a tiempo a su ataque de ira.

Vemos ejemplos de ello a diario. Un jugador de tenis que pierde los estribos a partir de un fallo controvertido, no logra ubicar el foco en su juego y la furia no le permite a su cuerpo ejecutar con el automatismo requerido los golpes que tanto ha entrenado durante toda su carrera. Si no logra escapar de su enojo a tiempo pronto será derrotado.

Es por cierto, una trampa que uno se tiende a sí mismo. Por lo tanto, es importante visualizar que la salida también se la debe encontrar en uno. De arraigada raíz neurótica, esta conducta está presente en todas las personas en mayor o menor grado.