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Es sabido, pues es algo que se comenta mucho en los pasillos de los casinos, y así también en los blogs de apuestas en línea, que las cartas alta, lo que comúnmente se denomina en forma genérica los dieces son las cartas más importantes en el black jack para el jugador.
Para un jugador experto, un apostador con mucha experiencia y mucho camino recorrido en las huestes de los casinos, esta cuestión es casi una doctrina, y aunque no se ponga a repasarla demasiado, obrará de acuerdo a ella, y de esa forma orientará sus apuestas.
Así y todo, funcionará bastante bien para él. Sin embargo, como surgen muchos jugadores nuevos, jóvenes talentos que se acercan a los juegos de casino más importantes practicándolos desde sus ordenadores, creemos que es muy importante clarificar esta clase de puntos oscuros en las apuestas.
Decíamos, entonces, qué es lo que tienen los dieces para ser considerados en el mundo de las apuestas en black jack, de tanta importancia para el jugador. Pues la cuestión es así. Siendo que la banca debe pedir cartas, por reglas del propio casino, hasta 16 y se planta con 17, si hay muchos dieces (se llama genéricamente así a los 10, las J, las Q y las K), en comparación con las cartas bajas, la banca siempre tendrá más posibilidades de pasarse.
El jugador puede aprovechar esta cuestión para decidir en base a su propia percepción del juego y de la mano, y apostará en base a esa consideración que realice. La banca no puede hacer esto. Sus reglas están preestablecidas.

Cada vez que vamos a un casino con la idea de jugar al black jack, en cada oportunidad que nos conectamos a un sitio de casino en línea pensando en hacer apuestas en un juego de black jack online, no debemos pasar por alto que para jugar al black jack en cualquiera de sus dos versiones, en vivo y online, hay una estrategia que nunca puede ni debe ser desoída, la estrategia básica del black jack.
La estrategia básica del black jack está fundada en las probabilidades que caracterizan a cada una de las manos posibles en este juego. Por eso, en este artículo sobre apuestas en el black jack, analizaremos la cuestión tan importante de las probabilidades que encierra este fantástico juego de apuestas que con tanto éxito ha transitado en la historia de los casinos de todo el mundo.
Si uno quiere apostar en línea al black jack, verá mejoradas absolutamente sus posibilidades siguiendo los sencillos pasos de la estrategia básica.
Veamos cómo funcionan las probabilidades en relación a cada carta que pueda tocarle a la banca, tomando en cuenta que cuando nos referimos a las probabilidades, en este caso específico, aludimos a las probabilidades que tiene la banca de pasarse de 21.
Si la banca recibe de entrada un 2 hay un 35% de probabilidad de la banca quiebre, si recibe un 3 hay un 37%, un 4 hay un 40%, 5 o 6 hay un 42%, 7 hay un 26%, 8 hay un 24% y 9 o 10 un 23%.

Hay ligeras diferencias en la implementación del mecanismo con el que opera el juego del black jack según en qué casino estemos haciendo nuestras apuestas.
No es la excepción el caso de los casinos online. Aquí las diferencias pueden producirse en dos direcciones diferentes. Puede haber diferencias entre el black jack que se juega en los casinos online y el black jack que se juega en los casinos en vivo. Y también puede haber diferencias entre los casinos en línea entre sí.
Sin embargo, algunas cuestiones respecto al funcionamiento de la dinámica que caracteriza al black jack siempre se mantienen constantes sin importar dónde sea que estemos jugando. Siempre se empieza con la apuesta del jugador. Eso precede al reparto de cartas en todos los sitios donde se juega a este popular juego de apuestas.
Luego vendrá el mentado reparto de los naipes. Aquí sí empiezan a ramificarse diferentes posibilidades con relación al reparto. Algunos casinos dan las cartas directamente boca arriba al jugador, dos a cada uno. Otros las dan de a una y boca abajo, y es el propio jugador el que pondrá en evidencia cuáles son los naipes que le han tocado en suerte, para poder entonces iniciar una nueva instancia del juego en la que el jugador debe empezar a tomar decisiones.
Plantarse y pedir otra carta son solo dos de las posibilidades que pueden surgir, puesto que hay muchas otras más que complejizan este hermoso juego.
Uno de los clásicos del casino. El black jack, a pesar de tener varias versiones, siempre será un único juego y uno de los preferidos por los apostadores.

A través del aumento en la cantidad de mazos, los casinos han procurado ponerle un freno a los potenciales contadores. Es un supuesto más que lógico que si bien no está permitido hacer ningún tipo de anotaciones en el black jack, algo que por otra parte es muy frecuente en una mesa de ruleta, no es algo que se pueda impedir que un jugador utilice su memoria para llevar un registro de las cartas que han ido saliendo.
Por supuesto que con semejante cantidad de mazos, nadie puede recordar cada una de las cartas. Es por eso que han surgido reglas mentales para llevar un registro matemático. A través de un simple sistema de sumas y restas, un jugador lleva a cabo una ecuación mental en la que dependiendo qué carta vaya saliendo suma o resta, y de esa forma puede saber todo el tiempo si la baraja tiene más de algunas cartas o de otras.
Habíamos dicho, en el artículo anterior, que contar cartas solo era posible de ser realizado en un casino físico. Esto sucede por una muy sencilla razón. En los casinos online luego de cada mano las cartas se mezclan. La baraja comienza desde cero cada vez.
De esa forma, las empresas de casino han logrado impedir su mayor temor. Ponerle un freno a los contadores, los cuales siempre han constituido uno de sus mayores miedos.
El potencial de ganancia de un contador, ciertamente, no tiene límites. Es por eso que los casinos siempre han querido prevenirse contra ellos. Los jugadores, por su parte, siempre buscarán nuevas formas de asegurarse sus ganancias.

Cuando sale el tema de la posibilidad de contar cartas al momento de hacer apuestas en el black jack, hay dos puntos que deben quedar más que claros. El primero es que a los casinos, por lo general, no les gustan en absoluto esta práctica. Y la segunda es que solamente es posible hacerlo en un casino físico, mas no en un casino online. Las razones que motivan a ambas cuestiones quedarán más que claras en unos minutos.
Veamos más en detalle una cuestión que siempre ha consistido en una preocupación para todos los apostadores y los fanáticos del casino, sobre todo para aquellos que sienten alguna particular debilidad por este juego de naipes que tanto éxito ha tenido siempre a lo largo y a lo ancho de los casinos de todo el mundo.
Contar cartas es una forma que acerca mucho, al jugador que tenga la habilidad suficiente como para hacerlo con eficiencia, al éxito. Es una manera no solo de reducir el margen de probabilidades que el casino siempre se reserva en su favor. Es también una manera de volcarlo definitivamente a favor del jugador de casino que sepa contar cartas.
Esta es la principal razón por la que los casinos no consienten esta práctica. Ahora bien, nadie puede impedir que se lleve a cabo una cuenta en forma mental, lo cual no contradice ningún reglamento. Pero para que ello no pueda ser realizado con facilidad, los casinos han aumentado la cantidad de mazos con los que se juega al black jack.

Ya enunciamos dos mitos que han habitado las palabras que se pronuncian sobre este juego: el primero fue la suerte y el segundo el de la genialidad matemática. El tercer mito que hemos podido recopilar se vincula con el segundo, pues también consiste en asignarle a un ganador en este juego una característica de superhombre.
En este caso no es la genialidad matemática, sino la de una memoria prodigiosa, especialmente en lo que a imágenes refiere. Lo que alguien podría llamar una gran memoria fotográfica.
Ciertamente hace falta tener un poco de memoria para jugar al black jack. De hecho, ella es necesaria para jugar a cualquier juego de casino. Pero específicamente en el black jack, lo más importante de recordar no es tanto las cartas que fueron saliendo sino los pasos indicados en lo que se llama la estrategia básica del black jack, ideada por unos brillantes estudiantes de una universidad norteamericana hace un par de décadas, y que hoy es utilizada mundialmente por su gran efectividad.
Se trata de una serie de pasos que hay que aprender y practicar hasta que resulten en forma automática. Se los puede sintetizar en unos cuantos postulados que no exceden una carilla de una hoja tamaño A4, lo cual nos da la magnitud de su simplicidad.
En cuanto al control de as cartas que han ido saliendo, si un jugador tiene expectativas de poder hacerlo, esto n ose hace recordando específicamente las cartas reales, sino que se asignan valores a ellas de tres tipos diferentes, y se realiza una ecuación aritmética simple a partir de la cual se va sumando o restando.

La idea de que el éxito en el black jack es una virtud reservada a verdaderos genios del arte matemático suena romántica, pero en realidad está bastante alejada de la realidad. Por eso la consideramos como el segundo gran mito que se ha esbozado inmerecidamente en relación a este fantástico juego de naipes que es una de las principales atracciones para los amantes de los casinos.
El primero mito que identificamos fue el que le adjudicaba a la suerte la preeminencia absoluta como factor decisorio de los resultados en este juego.
Hay quienes afirman que el segundo mito que mencionamos, es decir la atribución de genialidad matemática de los buenos jugadores que la historia del black jack ha forjado, proviene desde la década de los 60, cuando un profesor de matemáticas que se llamaba Edward Torpe publicó un libro en el que relataba un plan de operaciones para ir al casino, enfrentar al croupier y derrotarlo, con la mesa de black jack formando una alegoría de un campo de batalla.
De allí en más los discursos que se formaron al respecto replicaron la secuencia. Como Edward Torpe era un gran matemático y había logrado derrotar a la banca, se suponía que todo aquel que tuviera intenciones de hacer lo mismo debería también poseer esa cualidad matemática superlativa.
Lo cual no es necesariamente cierto, puesto que se puede aprender a jugar muy bien al black jack, sin ser un gran matemática, y apenas teniendo la suficiente agilidad mental como para resolver cuestiones bastante simples, pero utilizando las claves operatorias que sirvan como llaves que abren las puertas correctas.

En este intento por hacer una recopilación de aquellos mitos que se hubieron gestado en torno al juego de naipes tan popular en todos los casinos, y con presencia casi perfecta en casinos online, que recibe por nombre black jack, mencionamos en la primera parte que el primer mito que se generó fue el de atribuirle a la suerte el resultado de cada mano.
Nada de eso, Señores. El black jack es un juego en el que si se juega bien, podremos llegar a ganar dinero, y si no jugamos bien, lo más seguro es que perdamos.
Por supuesto que estas tendencias se marcarán con mayor énfasis y claridad en el largo plazo. Allí serán irrefrenables e irrefutables.
Un segundo mito que ha sabido crecer en torno a este juego, que se puede oír en los corredores de los casinos, leer en los sitios de apuestas, en los blogs, es que el triunfo en el black jack no depende de la suerte, lo cual es cierto, pero que para poder interpretar el juego con la justeza que este amerita, para poder ser un exitoso jugador de black jack, hace falta ser un verdadero genio matemático.
En este mito nos encontramos en las antípodas del mito anterior, el que le adjudicaba el resultado a la suerte. Tanto uno como otro pecan de reduccionistas. En este juego se necesitan ciertas habilidades de cálculo. Y tampoco podemos desconocer que la suerte juega su papel.
Pero no se puede explicar el resultado que cada mano arroja en una mesa de black jack en un casino físico o en un casino online, ni por la suerte ni por la genialidad matemática de los participantes.

En este blog hemos dedicado muchos artículos, muchísimos en verdad, a contar, relatar y analizar cada uno de los aspectos que hacen al black jack. Hemos dicho de todo al respecto de este popular juego de apuestas, disponible para ser jugado en casi todos los casinos del planeta y en la gran mayoría de los casinos online que hay en la web.
La gran trascendencia que este juego ha tenido lo ha convertido en merecedor de todas las palabras que en torno a él hemos escrito no solo nosotros, sino también muchísimos otros blogs dedicados al casino, a las apuestas, a los juegos de azar y al gambling en línea.
Pero es momento ahora de referirnos no a lo que este juego es en sí, sino a muchas cosas que sobre él se han dicho y se siguen diciendo, y que no hacen más que alimentar mitos que no encuentran un asidero cierto en la realidad del black jack.
Estos mitos generan una gran confusión entre muchos jugadores de casino, nublando la posibilidad de que emerjan las verdaderas características que deben enunciarse sobre este clásico de los casinos, que tan buena acogida ha tenido entre los aficionados a los sitios de casino y apuestas en línea.
Entre los mitos que se han gestado alrededor del black jack, debemos mencionar en primer lugar a que el éxito en este juego está sujeto a una cuestión de suerte, es decir, a un mero azar. Nada menos cierto, en un juego cuyas características habilitan que mediante una estrategia que involucre correctas decisiones, el éxito está más cerca que en ningún otro.

Hay innegables similitudes entre el juego de naipes denominado bacará y el black jack. En el primero, el objetivo radica en obtener el número 17 o la cifra más alta posible, sin pasarse de ese número mencionado.
En el black jack, como ya es ampliamente sabido, la cifra máxima y a la que hay que aspirar a acercarse lo más posible siempre, es 21.
El bacará, pro su parte, ha sido un juego que siempre ha tenido un gran prestigio social, lo cual lo ha ubicado en un nivel de preferencia muy alto entre los sectores más elevados del entramado social, consolidándose como un juego propio del status quo, un juego de elite.
Todo comenzó cuando las grandes cortes europeas dedicaban tiempo y energía, dado el gran tiempo libre del que disponían, a la actividad lúdica. Entre sus juegos de preferencia se encontraba nuestro amigo bacará, que reinaba entre los juegos de azar, transcurriendo eç entre los devenires varios de la vida cortesana, mientras otros juegos de apuestas quedaban reducidos a una expresión plebeya y popular.
El bacará presenta una particularidad respecto a otros juegos de cartas que es que habilita la opción del empate como un resultado al cual puede apostarse. Se puede apostar a la mano del jugador, se puede apostar a la mano de la banca y se puede apostar al empate.
En el black jack también es posible que haya un empate entre la mano del croupier y la mano del jugador, pero éste último solo puede apostar al éxito de su propia mano.




