Estrategas de las Apuestas

Son muchos los aficionados a las apuestas que se consideran a sí mismos estrategas. Sus cualidades como tales los habilitan, de acuerdo a lo que suelen relatar, para hacer de su afición por las apuestas algo más parecido a un arte, en el que las variables que integran este complejo mundo de apuestas, de juegos de azar y de casinos, se combinan en forma absolutamente creativa y original, pero en este caso sin más objetivo que el de intentar dar con una metodología de juego capaz de otorgar la posibilidad de ganar dinero en forma constante.

Ningún estratega, de todos modos, podrá ser tan necio que, dadas las circunstancias del medio en el que se está manejando, considere a su estrategia de apuestas infalible. Todas las estrategias, por mejores que sean, estarán sujetas a una cuota de azar tan imprevisible como aquel al que se deberá hacer frente cuando las apuestas no surjan de una estrategia bien definida sino simplemente de la intuición del propio apostador.

De todas formas, suele existir un celo muy grande en los estrategas de sus propias estrategias. No gustan de compartirlas. O al menos así se había manejado históricamente esta cuestión en el ámbito de los juegos de apuestas. Es posible comprobar que en tiempos actuales esta tendencia parece haberse revertido. Pues son muchos hoy en día, en tiempos de Internet, los fanáticos de las estrategias en juegos de apuestas que se conectan con otros y comparten sus vivencias y sus experimentos en el ámbito de las apuestas online.

La Apuesta y el Sistema IV

Dos hipótesis hemos ya descartado: no es la cantidad de azar, ni tampoco es el grado de pasión o de fanatismo que despierta entre sus seguidores, lo que explica la factibilidad de un juego de convertirse en objeto de análisis por parte de sus aficionados. Análisis que convoca a los especialistas a elaborar sistemas de apuestas.

Si confiamos en esta comparación que hemos hecho hasta aquí, en la cual la comparación de la ruleta con juegos de tradición similar y de cantidad similar de aficionados, el blackjack y los dados, vemos que ninguno de los elementos que pusimos en juego hasta aquí parecen denotar el factor explicativo. La ruleta se mantiene con un halo de misterio, esquiva a la escasez explicativa que hasta ahora demuestra la palabra.

Posemos un momento nuestra atención en lo que se refiere a las posibilidades de cada uno de los juegos. Los dados, por caso, son un juego de apuestas en el que si bien hay varias posibilidades que se abren ante el apostador, en materia de apuestas las opciones son bastante reducidas, al menos si comparamos con la cantidad de opciones que se puede elegir para apostar en la ruleta.

Con respecto al blackjack, la cosa cambia, pues parece ser un juego con un mecanismo distinto. Un mazo de cartas se va desgranando, y de a poco van quedando menso cartas, modificándose las probabilidades, pero siendo siempre pocas las decisiones que quedan a cargo del propio apostador. Pedir, plantarse, abrir, doblar. Cuatro opciones para elegir, y no todas en disponibilidad permanente.

Existe alguna contradicción entre diferentes posturas que se han generado en torno a los modos correctos de interpretar el funcionamiento de los juegos de azar. Esta misma disputa, se traslada, por ende, a cuáles son las mejores maneras de encarar estos juegos, es decir, cuál es la forma más efectiva de encarar las apuestas.

Mientras que hay muchos especialistas que brindan consejos diciendo que cuando se trata de juegos de azar, solo vale esperar azar, y que entonces cada acto que funciona al azar es básicamente impredecible, otros alzan la voz contraria. Dicen que azar implica riesgo de que algo ocurra o no, pero que ello no niega la existencia de probabilidades. Y que aún cuando desconozcamos una forma para canalizar esas probabilidades de forma absolutamente eficiente, sí es posible hallar ciertos patrones que se forman en el azar.

Casi siempre, cuando se discute acerca de estas circunstancias, la pasión con que se cubre le debate lleva a ejemplificarse en forma manifiesta en distintas circunstancias propias del juego de ruleta.

Los partidarios de que es posible encontrar patrones en el azar, patrones que describen una secuencia de resultados que están relacionados, indican que los patrones que se forman en la ruleta suelen ser diferentes cada vez, y que en realidad es la propia estrategia que adopta el jugador la que permite visualizarlos, puesto que estos patrones de ruleta se manifiestan en forma tendencial. Eso hace que se difícil visualizarlos si uno no está preparado para observarlos.

Una conclusión adecuada puede ser que los patrones solo existen como construcción teórica del estratega. Luego puede empíricamente comprobarse en qué porcentaje se cumplen en la realidad.