Como el blackjack es un juego de naipes que, a partir de la gran difusión que ha tenido, se juega hoy en día en prácticamente todos los casinos y sitios de apuestas del mundo, conformando junto a la ruleta, los dados, el póker y las máquinas tragaperras, el núcleo central de la propuesta en juegos de azar, ha habido una gran actividad en torno a sus secretos, intentando contrariar a los principios que los casinos han forzado a su favor, para tener una mínima ventaja respecto de los jugadores, en la contienda mano a mano.

Muchos piensan que se trata de un juego de apuestas bastante sencillo. Sin pensar que esta es una falsa percepción, puesto que en efecto el juego tiene un funcionamiento, dentro de todo, simple, esto no niega la complejidad que oculta detrás. Pues, aunque el mecanismo sea simple, la lógica que soporta esa simpleza, no lo es.

Debemos, por ende, tener en consideración una gran variedad de factores al momento de jugar al blackjack. Al menos, si queremos sacarle cierto jugo a nuestras apuestas. No vemos muchas posibilidades de jugar al blackjack en forma intuitiva, basándonos en meros pálpitos o impresiones fortuitas.

Por eso, al hablar de blakcjack, no podemos dejar de lado la cuestión central: el objetivo del apostador de blackjack debe ser anular esa ventaja probabilística que tiene la banca sobre el jugador. Para ello, debemos valernos de las astucias que como aficionados a los casinos y a las apuestas hayamos desarrollado, conformando una estrategia inteligente y adecuada a las características del juego que nos convoque.