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El bingo de cartas, al que presentamos someramente en la primer parte de esta síntesis introductoria, es un juego de apuestas que aspira, como tantos otros, a consolidarse en el mundo de los casinos virtuales y las apuestas online.
Está claro que las posibilidades que las tecnologías modernas han brindado a lo que hace a las apuestas y a los juegos de azar, han favorecido que muchos juegos que quizás ya existían pero que no encontraban un espacio para desarrollarse y hacerse evidente a los ojos de muchos jugadores de casino, que no lograban salirse del esquema más fervientemente tradicionalista.
Si tomamos un cartón de bingo de cartas, veremos que al tope del mismo, en las cuatro primeras filas, están caracterizados cada uno de los cuatro palos de la baraja. Cada una de las filas mantiene un palo, y en la jerga del bingo de cartas, se le otorga el nombre de color. En una última fila que se ubica al final del cartón que se utiliza para hacer apuestas en el bingo de cartas, podremos ver colocados a todos los palos de la baraja que tengan equivalente puntuación, unidos.
Tal como sucede en la práctica del bingo tradicional, deben ir completándose el cartón a medida que van cantándose a viva voz cada uno de los naipes que va siendo seleccionado al azar. El jugador debe encargarse de tapar en su cartón los naipes que la voz va mencionando. En vez de utilizarse el tradicional bombo que sopa bolillas, se juega con una baraja de naipes.

No es posible encontrar en todo el mundo, a algún aficionado a las apuestas que nunca haya jugado alguna vez al menos un cartón de bingo. Menos aún desde que la existencia de los sitios de apuestas online permitieron que se masificara tanto más esta práctica que de por sí, era ya bastante corriente.
Pero así como podemos encontrarnos con muchos jugadores de bingo o apostadores que al menos ocasionalmente lo han practicado, combinándolo probablemente con una afición por otros juegos de azar, el bingo ha demostrado que puede dar mucho más de lo que en ciertas ocasiones se sospecha de él, lo cual nos lleva a reflexionar respecto de que el bingo ha de tener alguna sorpresa para nosotros.
Y en este caso, la sorpresa que el bingo nos da, viene de la mano del casino. El bingo de cartas es uno de los secretos mejor guardados en el universo de las apuestas, pero, ciertamente, se trata de una más que agradable sorpresa. Queremos creer que sólo el desconocimiento de este juego de apuestas, ha mantenido a muchos aficionados al azar alejados del bingo de cartas.
Así también, entonces, postulamos que el espacio que esta original versión de bingo que incorpora elementos exógenos, irá cada vez haciéndose más requerida a medida que se corra la voz entre los apostadores respecto de las virtudes de este por demás interesante juego.
Algo que no debemos perder de vista, en este caso, es que el bingo de cartas respeta mucho al bingo tradicional, pero busca incorporar, al mismo tiempo, elementos que dinamicen y modernicen el juego.

Suele decirse que el bingo ha sido uno de los juegos de apuestas que más se ha demorado en llegar a instalarse entre los preferidos de los aficionados a las apuestas en línea. Su demora, sin embargo, no debe hacernos perder de vista que ha logrado, ciertamente, modificar para siempre la estructura del mundo de las apuestas online. No ha habido rincón del mundo que quede ajeno a lo que significan las apuestas en el bingo en línea.
Un juego de tamaña tradición no tuvo mayores dificultades en provocar un gran placer a todos aquellos que osaron probar lo que significaba hacer apuestas en un juego de estas características, es decir, un juego en el que la práctica social queda por encima de las cualidades restantes que lo distinguen.
El hecho de poder hacer todas las apuestas que le juego requiere sin necesidad de salir de casa no ha sido más que un buen aliciente.
No es, por supuesto, el único juego al que podemos aficionarnos enmarcados en esta lógica. Por el contrario, son muchas las posibilidades que se nos abren toda vez que nos inclinamos hacia el mundo de las apuestas en línea. Pero así y todo, el bingo ha sabido acaparar un cariño que se ha forjado con todas las especificidades que el caso ameritaba.
No es posible, sin embargo, determinar aún, a ciencia cierta, cuál es verdaderamente el impacto que ha tenido el bingo sobre la conducta cotidiana de la mayoría de los apostadores aficionados a las apuestas en línea. Aún así, los estimativos nos hablan a las claras de un fenómeno sencillamente impresionante.

Si hubo más de una línea que se cantaron por diferentes apostadores en forma simultánea, el reglamento de este juego de azar establece que debe repartirse el premio que correspondía a línea entre todos los afortunados.
El sorteo de las bolillas, una vez que se ha establecido al ganador de la línea, prosigue su curso. El siguiente premio que puede obtenerse es el que efectivamente da nombre a este emocionante juego de apuestas: el bingo.
No se volverá a detener el juego hasta que uno de los participantes cante bingo. Para ello, primero debe tener su cartón completamente marcado, sin que ninguno de los números que lo integraban quede sin haber sido correctamente tachado.
Los quince números que aparecían en el cartón deben haber sido sorteados para que se pueda ganar en el bingo. El primero de los apostadores que logró reunir en su cartón a quince números sorteados, alza la voz de bingo y se erige en el ganador del juego.
Pero, tal como especificamos para el caso de la línea, el que haya cantado bingo deberá atravesar una fase de verificación en la que un empleado del bingo corroborará uno a uno los números que tachó, cotejándolos con los números que en los paneles se indican como ya sorteados.
Si el bingo se cantó correctamente, se completa este sorteo y se descansa durante unos minutos para luego dar inicio a un sorteo nuevo, en el que todos los participantes reciben cartones nuevos, completamente diferentes a los que tenían antes.

Tal como dijimos en el artículo previo, el interés de los aficionados al bingo se divide en dos: algunos priorizan la diversión y la gran interacción que promueve un ambiente como el del bingo; otros, por el contrario, no tienen mayor interés que los premios por los que están compitiendo cada uno de los participante que están haciendo sus apuestas con sus cartones de bingo.
Bien vendrá, entonces, aclarar que hay dos tipos distintos de premios que pueden obtenerse en el bingo. El primero de ellos lleva por nombre línea, y se concede cuando un jugador ha acertado cinco números de una de las tres líneas que en forma horizontal están trazadas en los cartones. Vale aclarar que el premio a línea solo se paga una vez en cada ronda.
Si en una misma ronda hubo un jugador que ya obtuvo una línea, luego ya no se competirá por ella hasta bien se hayan renovado los cartones con los que se está jugando.
El primer apostador en obtener una línea deberá gritarlo con fuerza, de modo tal que todo el salón pueda oírlo. Se hace sonar un timbre y una persona de la organización acude a verificar que la persona que ha cantado línea efectivamente haya completado correctamente su cartón, sin errores de ningún tipo. Durante ese lapso, el sorteo de las bolillas cesa.
En la mesa de inspección se termina de corroborar el cartón y luego el juego continúa su curso normal, con el reanudamiento del sorteo de las bolillas.

Solo un poco de concentración, la cual merece sin embargo una constancia inquebrantable, es necesaria para poder llevar adelante sin errores la tarea de ir marcando en el cartón que se le ha entregado al apostador, cada uno de los números que se cantan en viva voz y que, casi en forma simultánea, aparecen en los paneles que iluminan el contorno del número que ha salido elegido.
Suele pasar que por no cumplir con este requisito, algunos aficionados a las apuestas en el bingo, entreguen cartones que no han sido correctamente marcados y que presentan números tachados que no han salido (lo cual, seguramente, es menos grave que cuando sucede a la inversa: jugadores que no marcan en sus cartones números que sí han salido y, en consecuencia, se pierden de ganar importantísimas sumas de dinero que sí le habrían correspondido solo si hubiesen sido capaces de poner apenas un poco más de atención en su cartón).
Entre los distintos aficionados a hacer apuestas en el juego del bingo, algunos sostienen que lo más importante cuando uno acude a una sala de bingo a hacer algunas apuestas es ganar los premios que entran en competencia en cada sorteo.
Otros jugadores, sin embargo, tienen una opinión contraria, y manifiestan que no hay nada más importante al concurrir a una sala de bingo, que pasar un buen momento, viviendo al máximo la emoción que representa estar en un ambiente en el que se respira buena onda y una gran distención, alejados de las ocupaciones cotidianas que conciernen a cada quien.

Uno de los momentos en los que el juego del bingo se vuelve más intenso y emocionante, es el que está constituido por el canto de los números de las bolas que van siendo sorteadas una a una. Similares a pelotitas de ping pong, se encuentran en un bolillero transparente, del cual van siendo movilizadas por el giro del bolillero, para luego ser succionadas por corrientes de aire que van posibilitando la selección. Los números que están representados por las bolillas son los que van desde el 1 hasta el 90.
El canto de los números va siendo realizado por una agradable señorita a tales efectos preparada, mientras unos paneles que están adecuadamente distribuidos por las paredes del salón de bingo, va dejando visiblemente expuestos tanto el número que va saliendo cada vez, como así también los que ya han salido.
No suelen faltar, asimismo, pantallas de televisión que reproducen lo que se está viviendo en el bolillero, dando testimonio vívido de los números que van siendo sorteados, para despejar cualquier duda que los aficionados a las apuestas en el bingo pudieran llegar, en algún caso, a tener sobre el proceso con el que se lleva adelante todo el mecanismo que se encuentra implicado en este juego.
Una vez que un número ha salido, de coincidir con el que un apostador tiene en su cartón, debe ser tachado, para lo cual se utilizan rotuladores especialmente cedidos por el personal que se encarga de la organización de todas las cuestiones que rodean al evento.

El bingo siempre ha sido uno de los juegos de apuestas con mayor cantidad de aficionados en España. Posiblemente, si nos ubicamos en una perspectiva que refleja con justicia lo que ha ocurrido en los últimos tiempos, el bingo se encontraría, junto con la lotería y la quiniela, en el primer lugar de las preferencias que ostentan a ese respecto los aficionados a las apuestas.
Si nos intentamos analizar a partir de la verdadera simpleza que caracteriza a este juego, el cual en muchos aspectos asemeja a una lotería, el éxito que ha tenido el bingo, deberemos buscar las razones menos del lado de las cualidades específicas del juego que del de las condiciones en las cuales se ha practicado a lo largo de la historia, no solo en España, sino en muchísimos países del mundo entero, en los que nunca ha parado de cosechar nuevos aficionados a las apuestas que se congregaban para compartir su pasión por el bingo.
El primer y esencial paso para apostar en un juego de bingo, una vez que ya hemos tenidos el debido acceso al salón donde este juego se practica, es la adquisición del cartón de bingo. Se llama así a una cartulina con números impresos, ubicados en un cuadriculado que presenta algunos espacios sin número y otros en los que sí los encontramos.
Quince son los números que podremos encontrar en cada cartón con el que participaremos apostando en este popular juego que aún sigue permaneciendo entre los preferidos de los apostadores.

Entre las cuestiones que no han cambiado en el bingo en su versión de bingo online, el cual es posible de ser jugado en muchísimos sitios de apuestas en línea, está la gran diversión que produce el saber que cualquiera, en cualquier momento, siempre está muy cerca de poder alzarse con una victoria y, por ende, con una muy interesante suma de dinero.
Solo con registrarnos en un sitio de bingo, ya estaremos en condiciones de tener nuestro cartón, y luego, el resto, lo que sigue, será historia conocido por todos los fanáticos que quieran ser partícipes de esta dinámica que ha sido exitosa desde los comienzos mismos de un juego que hace de la sencillez su arma perfecta para permanecer como uno de los preferidos en las consideraciones de los amantes de las apuestas.
Hay varias posibilidades para poder jugar al bingo online. Una de ellas es jugar en forma gratuita, simplemente por diversión, sin arriesgar n un centavo. Algunos sitios incluyen interesantes premios, para otorgarle a la participación desinteresada de los jugadores, un condimento extra, además de la diversión, claro está.
Otra opción será la de jugar por dinero, pero en forma individual. Por último, está la más interesante de todas. Es la opción multi jugador. De esta última pueden existir modalidades gratuitas o modalidades de apuestas reales.
Cada uno sabrá elegir cuál es la forma en la que más a gusto se sentirá, puesto que en materia de juegos de azar, cada apostador es el propio árbitro de sus gustos y sus pasiones.




