
Es una cuestión conocida la disputa que se mantiene en EEUU por la legalización del póker en algunos estados conservadores que temen que esta práctica pueda atentar contra el aservo moral que creen que los acompaña desde los primeros pasos que dieron en el descenso del Mayflower.
La rigidez de la cultura norteamericana en este asunto puede resultar excesiva, sobre todo si se toman en consideración, a modo de parámetro, otras cuestiones que sí están permitidas.
En fin, sin entrar en un escabroso terreno de políticas de Estado, hasta el momento la Poker Players Alliance (PPA) sigue redoblando sus esfuerzos con el único fin de obtener una legalización definitiva a lo largo y a lo ancho de todo el país.
La PPA puja por la posibilidad de que las entidades financieras puedan transferir dinero desde y hacia sitios de juego online. Esta es la piedra fundamental en su batalla por la legalización del póker online.A tal fin han venido juntando una considerable cantidad de firmas que avalan el petitorio. Para ello debe anularse la legislación que en el año 2006 estableció la prohibición.
Los detractores del juego, ahora enfrentados contra su más novedosa versión, es decir, el juego online, esgrimen que la prohibición es una forma de proteger las finanzas de las personas.Quienes estamos a favor de la legalización de los juegos, pensamos que no hay que descuidar los controles sobre las empresas que manejan el negocio del juego, pero prohibir el juego es decidir por anticipado sobre qué es bueno o no para la gente.
Quienes estén en contra siempre tienen la posibilidad de no jugar si no les gusta, pero no pueden anular el derecho a hacerlo de aquéllos que sí disfrutamos con el póker.Más de 400 mil firmas, hasta ahora, han apoyado su legalización.





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