
La idea de que el éxito en el black jack es una virtud reservada a verdaderos genios del arte matemático suena romántica, pero en realidad está bastante alejada de la realidad. Por eso la consideramos como el segundo gran mito que se ha esbozado inmerecidamente en relación a este fantástico juego de naipes que es una de las principales atracciones para los amantes de los casinos.
El primero mito que identificamos fue el que le adjudicaba a la suerte la preeminencia absoluta como factor decisorio de los resultados en este juego.
Hay quienes afirman que el segundo mito que mencionamos, es decir la atribución de genialidad matemática de los buenos jugadores que la historia del black jack ha forjado, proviene desde la década de los 60, cuando un profesor de matemáticas que se llamaba Edward Torpe publicó un libro en el que relataba un plan de operaciones para ir al casino, enfrentar al croupier y derrotarlo, con la mesa de black jack formando una alegoría de un campo de batalla.
De allí en más los discursos que se formaron al respecto replicaron la secuencia. Como Edward Torpe era un gran matemático y había logrado derrotar a la banca, se suponía que todo aquel que tuviera intenciones de hacer lo mismo debería también poseer esa cualidad matemática superlativa.
Lo cual no es necesariamente cierto, puesto que se puede aprender a jugar muy bien al black jack, sin ser un gran matemática, y apenas teniendo la suficiente agilidad mental como para resolver cuestiones bastante simples, pero utilizando las claves operatorias que sirvan como llaves que abren las puertas correctas.





1 Comentario para “Mitos en el Black Jack III”
02-11-2009 hora: 18:03
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