
En el juego de apuestas en línea llamado blackjack, el cual también puede practicarse, claro está, en los casinos físicos tradicionales en los que, como todos sabemos, este juego se hizo popular, existen dos instancias que muchas veces suelen escindirse cuando se elabora la estrategia de este juego que debe intentar aplicarse. Por un lado se interpretan las decisiones que corresponde a las llamadas manos blandas y los el otro, aquellas decisiones propias de las manos duras.
A estas alturas, ya todos sabemos que en el juego de blackjack se llaman manos blandas a las que pueden, merced a la presencia de un As, ser leídas de dos formas distintas, y manos duras a aquellas manos que generalmente no tienen un as pero que aun cuando lo tienen, solamente pueden ser interpretadas en un solo sentido.
Si estamos jugando con manos duras porque un As no ha venido a nuestra mano, contamos con una cierta desventaja respecto de lo que sería estar jugando con un As, por lo que hay que tomar algunos recaudos para no incurrir en un error de sobreestimación de la mano, el cual podría consistir en considerara a una mano dura como si fuera una mano blanda.
Si tenemos una mano dura y nuestros naipes suman entre un cuatro y un ocho, ante cualquier carta del crupier, pedimos una carta nosotros. Si totalizamos nueve, entre el siete y el As del crupier debemos pedir. Pero si la banca tiene entre un dos y un seis, entonces deberemos duplicar el monto de nuestra apuesta.





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