Reminiscencias de Apuestas en Tragaperras

No fue hace mucho tiempo que las máquinas tragaperras sufrieron un cambio drástico en su funcionamiento y comenzaron a operar de un modo similar, idéntico, de hecho, en el aspecto formal, pero con un soporte tecnológico renovado, revolucionariamente distinto (como ha sucedido con tantos juegos y demás artefactos que forman parte de nuestra cultura).

Pero si fuéramos capaces de volver un poco en el tiempo, no tardaríamos nada en comprobar que el mecanismo con el que funcionaban las máquinas tragaperras era perfectamente mecánico. Para hacer apuestas en ellas uno, al igual que ahora, debía insertar la moneda correspondiente, en la ranura específicamente diseñada para ello.

Hasta aquí no debería haber mayores diferencias. La palanca, que se ha mantenido en algunos casos pero que en otros se ha substituido por un botón, en ese entonces era infaltable.

Y el mecanismo de los rodillos, que ahora es meramente simulada por pantallas de lcd, en aquel entonces operaba con una ruedas que llevaban impresas cada uno de los símbolos que luego intentábamos combinar con suficiente buena suerte como para que la apuesta que habíamos hecho de apenas unos centavos se convirtiera en una buena suma de dinero.

Por supuesto que, tal cual sucede en la actualidad, la mayoría de los premios no nos hacían ricos ni muchos menos, pero servían como para darnos un grato momento. De tanto en tanto, de cualquier modo, podíamos escuchar el glorioso momento de las monedas acumulándose en el tacho de algún afortunado que había cobrado un premio importante.

Apuestas y Tragaperras

Solemos encontrar escrito en muchos blogs destinados a analizar el tema de las apuestas características de los distintos juegos de azar, que en el caso de las máquinas tragaperras conviene para poder aspirar a los mejores premios hacer las apuestas con el máximo de monedas posibles.

Esta forma de hacer las apuestas en las tragaperras obedece a dos cuestiones. Por una parte, nos topamos con que todos los premios que las máquinas tragaperras ofrecen, al hacer apuestas con mayor cantidad de monedas, es decir, con más dinero, se multiplican exponencialmente, siendo que arriesgando apenas un poco más de dinero, estamos participando por premios cuantitativamente más significativos.

Si nuestro porcentaje de aciertos se mantuviera inmutable en el caso de hacer una apuesta baja o una apuesta alta, si bien gastaríamos un poco más de dinero en el segundo caso, también estaríamos ganando mucho más dinero, con lo que compensaríamos largamente el incremento en el gasto.

Pero aún en las máquinas en las que la proporción entre uno y otro tipo de apuestas se mantenga inalterable y, por lo tanto, mengüe el efecto positivo de incrementas, el hecho de estar haciendo apuestas con el máximo de monedas admisible, nos permitirá tener aspiraciones reales a participar por los grandes premios de la máquina, es decir, por los jackpots progresivos, lo cual, en caso de no estar haciendo nuestras apuestas de este modo, no sería posible.

Al menos eso es lo que se afirma desde las oficinas que administran este tipo de recursos lúdicos con los que se abastece la industria del azar.

El mayor premio que la historia de los casinos del Estado de la Florida, ubicado en el extremo sureste de los Estados Unidos de América, fue ganado por una mujer quien, hasta el momento de alzarse con el impresionante premio, se desempeñaba como asistente en cuestiones de salud. Paulette Miles es el nombre de esta mujer de 48 años a la cual un golpe de suerte le devolvió toda la gracia a su vida, regando su vida con billetes.

La afortunada ganadora obtuvo el premio en circunstancias en que se encontraba haciendo apuestas en una máquina tragaperras. Al encontrarse en la última instancia de un jackpot progresivo, la suerte la sorprendió de pronto y el premio mayor fue solo de ella.
El casino en el que jugaba Paulette se llama Seminole Coconut Creek Casino. Y el premio con el que se alzó alcanzó una cifra de un millón cien mil dólares.

Al ser una persona abocada a la religión, de profundas convicciones, le atribuyó su repentina suerte al todopoderoso, con quien dijo tener un lazo estrecho, y de quien afirmó que siempre tenía cosas buenas que ofrecerle a ella y a su familia, incluyendo de ese modo esta nueva fortuna de la que dispone en su cuenta bancaria a un acto de Dios.

Al estar las máquinas interconectadas, el jackpot de la máquina en la que Paulette se encontraba jugando pudo expander las fronteras de su límite, y otorgarle semejante premio por las apuestas que habían estado recibiendo tanto esa máquina como las otras que estaban en conexión.

A los jugadores de casino que se han hecho aficionados a las apuestas en los “grandes juegos” del casino, los más prestigiosos y complejos, como son la ruleta, el craps, el póker o incluso el blackjack, algunas veces se les escapan miradas con algún tinte de desprecio sobre otros juegos más simples y mecánicos.

Pero debemos saber que los juegos simples son parte del verdadero encanto que tienen las apuestas, tan parte como lo son los juegos más complejos. No es legítimo afirmar que las máquinas tragaperras son un simple depósito de monedas. En efecto, hay formas de hacer apuestas en las máquinas tragaperras que nos darán más satisfacciones, diversión y ganancias que otras.

Por lo tanto, a pesar de su sencillez, no pierde el carácter dinámico, entretenido y de ferviente pasión que un buen juego de azar debe tener. Nos libra, además, de la tensión de andar meditando largo y tendido sobre cuáles estrategias podrán hacernos más proclives a obtener jugosas ganancias, actividad que, por otra parte, a muchos jugadores de casino de fervorosa afición por los juegos de apuestas, somete a niveles de estrés prescindibles.

Es importante, al momento de hacer apuestas en una máquina tragamonedas, elegir aquellas máquinas de las que todos los casinos constan que nos otorgarán mejores posibilidades. Ya sea porque poseen jackpots más interesantes, porque son más pagadoras, o porque tienen mejores condiciones estructurales para que podamos jugar en ellas un buen tiempo, en forma divertida y apasionante, hay algunas máquinas que son mejores para apostar que otras.

Estas son las que debemos nosotros elegir para hacer nuestras apuestas.

Además de la tragaperras convencional de tres rodillos y la tragaperras con jackpot progresivo, este verdadero clásico de los casinos y las apuestas, nos honra con la existencia de otros brillantes exponentes, miembros de su familia.

Un tercer tipo de tragaperras podemos encontrarlo en las tragaperras con juego de bonificación. A partir de la obtención de determinadas combinaciones de símbolos posibilitada por el azar de los rodillos, estas tragaperras permiten que tenga comienza una ronda especial que se juega bonificada.

En ella hay posibilidad de obtener premios especiales, todo de una manera que para el jugador no resulta onerosa en absoluto, pues se ganó con su apuesta primera una bonificación especial que incluye la participación sin riesgo de ningún tipo en una ronda especial.

Es necesario indicar que en muchas máquinas tragaperras se vuelve necesario, para poder acceder a participar en la ronda especial bonificada, estar jugando con el máximo valor posible de la apuesta. De lo contrario, la posibilidad queda directamente descartada.

Hay un cuarto tipo de tragaperras. Es la tragaperras de cinco líneas. En estas máquinas tragaperras, el jugador debe hacer cierta especificación respecto de la línea de pago. Debe indicar cuáles serán las que constituirán las tres por las que él apostará, introduciendo una complejidad que multiplica la aleatoriedad que ya caracterizaba al juego, reduciendo las posibilidades estratégicas de operar sobre dicho azar a partir de un análisis profundo de las apuestas que van a realizarse.

Un quinto tipo de tragaperras es la tragaperras de líneas múltiples. En este caso el número de líneas supera las cinco, llegando hasta ocho o nueve dicha cifra.

El primer tipo de tragaperras, tal como consignamos en el artículo anterior, que daba inicio a esta serie de consideraciones sobre las tragaperras, entendidas estas como uno de los principales referentes dentro de los juegos de apuestas de los casinos modernos, está constituido por las tragaperras convencionales de tres carretes.

En estas tragaperras el jugador debe hacer una determinada apuestas, cuya mínima expresión, su mínimo valor, estará indicado por la propia máquina de acuerdo a las consideraciones de la dirección del casino, y habrá también una tabla de pago que cualquier jugador podrá observar junto a la máquina.

De acuerdo a lo que resulte en suerte tras el giro de los rodillos, habrá un determinado pago que ya habrá estado establecido en la tabla de pago mencionada. Un segundo tipo de máquina tragaperras es la que ostenta un jackpot progresivo, lo cual, instantáneamente, las convierte en un equipo mucho más requerido y tentador, para todos los amantes de las apuestas y las tragaperras.

Cuando hablamos de un jackpot progresivo, estamos haciendo mención a que de cada apuesta que se realiza en esa máquina, hay una pequeña fracción que va a ser destinada a una especie de fondo común. Un bote, como se diría. Ese bote va engrosándose poco a poco por las apuestas que se realizan en la máquina. Ese desarrollo del incremento gradual, justica la progresión implicada en el nombre de estas tragaperras.

Una determinada combinación de los rodillos habilitará que el apostador se haya hecho acreedor del jackpot, honor que se consigue, por lo general, utilizando la apuesta máxima.

Sabemos muy bien, y es que la gran popularidad que tienen, el tremendo entusiasmo que generar y la trascendencia que todo esto provoca, que las máquinas tragaperras son, gracias a su simplicidad y a su efectivo entretenimiento, uno de los juegos principales de cualquier casino que se precie de tal. Sin importar que sea un casino físico o un casino en línea, allí hallaremos máquinas tragaperras, y también, a muchísimos aficionados jugando en ellas.

Ahora bien, algo que no mucha gente conoce, es que existen varios tipos de tragaperras diferentes y varios parámetros distintos, a su vez, por los cuales ellas pueden ser clasificadas.

Veamos entonces en qué radican estas diferencias que visten de variedad a las máquinas que se han ganado el cariño de los apostadores, transformándose en una de los juegos de apuestas principales de todos los casinos.

En primer lugar debemos colocar al más conocido de entre los tipos de tragaperras. Estamos hablando de las tragaperras convencionales de tres carriles. Son las más comunes y tradicionales entre las tragaperras. Aunque, por esa misma razón, están tendiendo a sufrir ciertas modificaciones que hacen posible vislumbrar un futuro en el que sea cada vez más infrecuente encontrarlas en su estado más puro.

Por ejemplo, sabemos con certeza que hay cada vez menos casinos que conservan a la vieja palanca de la cual se jala, o se jalaba, para hacer girar los rodillos. Hoy muchos casinos han visto reemplazada a la palanca por un gran botón, el cual debe pulsarse para generar el efecto de inicio.

Decíamos en el artículo previo que al ser prácticamente nulo el componente humano en las máquinas tragaperras, el cual de cualquier modo siempre está presente directa o indirectamente en todos los juegos de casino y también en este, la posibilidad de aplicar estrategias que generen una variación en las probabilidades implicadas en este juego son también realmente muy escasas. Eso es lo que parecería en una primera impresión y un análisis más profundo también lo confirma.

Una información que ha siempre circulado en todos los casinos del mundo a la velocidad de la luz, o casi, es que hay máquinas tragaperras con diferentes probabilidades de pago. La realidad es que no es posible saber de antemano si esto es así o no. La forma en que una máquina tragaperras designa ganadora o perdedora a una jugada parece estar sujeta al más puro azar.

¿Pero qué probabilidades hay de ganar o perder cada vez que insertamos una moneda y tiramos de la palanca o apretamos el botón que da inicio al giro frenético de los rodillos en los que se jugará nuestra suerte? Si es cierto que hay máquinas diferentes y pagos diferentes, entonces la cuestión debería ser tan sencilla como sentarse a esperar en qué zona están las mejores máquinas de cada casino y luego ir a jugar en ellas.

Pero incluso el mito, en este caso, va acompañado de una razón para desistir, pues también se dice que los casinos introducen estas máquinas en lugares inhóspitos, en sitios que nadie desearía sentarse a jugar, o al menos no pensarían que se trataría de una máquina cargada. Intercaladas entre las máquinas normales, estas máquinas extraordinarias pasarían desapercibidas.

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TRAGAMONEDAS COM, maquinas de apuestas de pinball

Continuamos entonces analizando esta cuestión de las probabilidades en todos los juegos de casino y en particular en las máquinas tragaperras. Habíamos indicado que en cada juego hay una muy pequeña ventaja probabilística que el casino se reserva y que recibe el nombre de margen de la casa. Para interpretar ese margen, que generalmente oscila entre un 2% y un 5% habíamos utilizado el ejemplo de la ruleta.

Ya sea una ruleta en línea o una ruleta ubicada en un casino real, la americana permite un margen de la casa mayor que la ruleta francesa, por la simple inclusión del doble cero. Una vez establecido esto, introduzcámonos directamente en el análisis de probabilidades que revisten las máquinas tragaperras, las cuales en la mayoría de los casinos del mundo reciben el nombre de slots.

Sabemos que en las máquinas slots o tragaperras, el componente humano es menor que en muchos otros juegos. Uno pensaría que la estrategia no tiene razón de ser en un juego de este estilo. Es algo perfectamente conocido entre los jugadores de casino que la aplicación de una estrategia correcta en el black jack reduce a una expresión mínima, realmente muy pequeña, al margen de la casa que el casino se reserva en ese juego.

Se habla de una cifra cercana al 0,5%. Posiblemente no haya otro juego en el que sea posible bajar tanto ese número. En las máquinas slots no vemos posible hacer uso de una estrategia que nos permita hacer esa reducción, por lo que todo quedaría sumido a la más pura suerte.

Un tema acerca del cual no es común leer ni escuchar reflexiones en los ambientes ligados al casino, al mundo de las apuestas y a todo lo que hace a los juegos de azar, es la cuestión de las probabilidades en las tragaperras. Todos hemos jugado, con mayor o menor frecuencia, en ellas. Cada vez que visitamos un casino o ingresamos a un casino online, las miramos con irresistible tentación, y en efecto son una fuente inagotable de diversión.

Pero, ¿es posible establecer cuáles son las probabilidades de ganar cuando uno juega en un casino en una máquina tragaperras?
No hay juego de casino en el que no se puedan contabilizar las probabilidades. Si acaso se dice que son juegos de azar, ese elemento es precisamente el que está constituido por diferentes fenómenos que resultan posibles de sucederse, cada uno con su propia probabilidad.

Cada juego de casino reserva una pequeña porción de las probabilidades en favor del casino, ventaja que por lo general recibe el nombre de margen de la casa. Cada casino se reserva un margen de la casa diferente. Además en cada juego eso funciona de un modo específico. Por ejemplo, es mayor el margen de la casa que el casino se asegura con una ruleta americana que con una ruleta francesa. El doble cero genera una pequeña ventaja extraordinaria para el casino.

La forma que los jugadores de casino obtienen para intentar contrarrestar ese pequeño margen que la casa se reserva es la de utilizar su razonamiento.

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