
Uno de los momentos en los que el juego del bingo se vuelve más intenso y emocionante, es el que está constituido por el canto de los números de las bolas que van siendo sorteadas una a una. Similares a pelotitas de ping pong, se encuentran en un bolillero transparente, del cual van siendo movilizadas por el giro del bolillero, para luego ser succionadas por corrientes de aire que van posibilitando la selección. Los números que están representados por las bolillas son los que van desde el 1 hasta el 90.
El canto de los números va siendo realizado por una agradable señorita a tales efectos preparada, mientras unos paneles que están adecuadamente distribuidos por las paredes del salón de bingo, va dejando visiblemente expuestos tanto el número que va saliendo cada vez, como así también los que ya han salido.
No suelen faltar, asimismo, pantallas de televisión que reproducen lo que se está viviendo en el bolillero, dando testimonio vívido de los números que van siendo sorteados, para despejar cualquier duda que los aficionados a las apuestas en el bingo pudieran llegar, en algún caso, a tener sobre el proceso con el que se lleva adelante todo el mecanismo que se encuentra implicado en este juego.
Una vez que un número ha salido, de coincidir con el que un apostador tiene en su cartón, debe ser tachado, para lo cual se utilizan rotuladores especialmente cedidos por el personal que se encarga de la organización de todas las cuestiones que rodean al evento.





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